El Gobierno nacional se aseguró su regalo de reyes con la colocación de tres bonos a cinco, diez y treinta años por u$s9.000 millones, lo que le permitió conseguir el 75% del financiamiento que preveía tomar del exterior durante 2018 apenas cuatro días después de haberse iniciado el año.

El ministerio de Finanzas logró obtener u$s1.750 millones con vencimiento en enero de 2023 a una tasa del 4,625%, otros u$s4.250 millones a 2028 al 6% y u$s3.000 millones a pagar en el 2048 con un costo del 6,950% anual, las tasas "más bajas de la historia para Argentina para emisiones en dólares en el mercado internacional", según un comunicado de la cartera conducida por Luis Caputo.

De acuerdo al parte de prensa, la demanda totalizó 21.400 millones de dólares, 2,4 veces el monto finalmente emitido con la participación de más de 450 inversores de Norteamérica (46%), Europa (35%) y Asia (11%), y otras regiones (8%). La emisión fue liderada por Citigroup, Deutsche Bank Securities, HSBC, BBVA y Santander.

Para los expertos consultados por BAE Negocios, el apuro de Caputo se debió a la posibilidad de que la Reserva Federal de los Estados Unidos avance con una suba de tasas durante el transcurso del año, lo cual implicaría un mayor costo para la deuda argentina.

De todas formas, el ministro de Finanzas había optado por la misma estrategia en 2017, cuando también se concentró en cumplir con las necesidades de financiamiento del país durante el primer trimestre, y así evitar los ruidos que hubo en el mercado por las elecciones legislativas del año pasado.

"Es una buena medida porque el spread entre la tasa argentina y la de EE.UU. ya hizo gran parte de su recorrido", evaluó Ramón Agote, de Conosur Investments.

Por su parte, Santiago López Alfaro, de Delphos, consideró que "si el Gobierno quiere hacer gradualismo se tiene que asegurar el financiamiento externo". En ese marco, advirtió que "cualquier evento puede hacer subir la tasa de interés internacional y si eso ocurre no podés emitir".

De acuerdo al programa financiero presentado la semana pasada por el equipo económico, las necesidades de financiamiento de este año suman u$s30.000 millones, de los cuales u$s12.000 son con jurisdicción extranjera, por lo que con esta colocación el Gobierno ya se aseguró el 75% de lo que emitirá en el exterior durante el año.

Caputo celebró una baja de 100 puntos respecto a la emisión de 2017: “las más bajas de la historia”

"Este financiamiento cubre aproximadamente una tercera parte de las necesidades de financiamiento del 2018 y más del 50% de las inversiones en infraestructura que están contempladas en el presupuesto de este año y que tan necesarias son para el desarrollo de nuestro país", evaluó Caputo en el comunicado.

100 puntos menos

"Caputo vio que el escenario se podía complicar y prefirió salvar el año pagando una pequeña sobretasa", explicó López Alfaro.

Es que por ejemplo, el mayor monto de la emisión de ayer fue a diez años de plazo al 6%, mientras que el A2E7, bono de referencia que vence un año antes, mantiene un rendimiento del 5,8%.

De todas formas, López Alfaro aclaró que "siempre en las emisiones primarias es así, es el negocio de los bancos".

Por su parte, Agote planteó que "con las últimas medidas el Gobierno va a cumplir con la meta fiscal", por lo que el programa financiero no tendrá que modificarse y por ende, el monto esperado de nueva deuda.

"Estas tasas son las más bajas de la historia para Argentina para emisiones en dólares en el mercado internacional, y representan una baja de 100 puntos básicos en relación a las tasas pagadas en la emisión de bonos similares de enero 2017", celebró el parte de prensa.