El presidente Mauricio Macri decidió jugar fuerte en su relación con la UIA, con quien mantuvo un cruce inédito días atrás por la competitividad de las fábricas argentinas, la falta de inversión y la lluvia de importaciones. Aprobó el traslado de Martín Etchegoyen de secretario de Industria a jefe de Asesores del Ministerio de Producción, con el objetivo de que se haga cargo del funcionamiento de las mesas sectoriales, la herramienta en donde derivaron los "llantos" fabriles.

En hechos formales, el traspaso sacó a Etchegoyen de una de las cuatro Secretarías que estructuran el poder del Ministerio que comanda Francisco Cabrera. Pero el cambio fue presentado como un beneficio para el funcionario, que antes de llegar a la función pública fue director ejecutivo de la UIA y cuyo espacio fue otorgado como guiño para la central más representativa de la industria nacional.

Los análisis dentro de la casa manufacturera de Avenida de Mayo 1147 fueron variados aunque prevaleció el optimismo. Mientras algunos consideraron una respuesta positiva ante los reclamos de la UIA, y la aceptación final del Gobierno a la paz sellada con el jefe de Gabinete, Marcos Peña; otros se aventuraron a decir que se convertirá en una "trampa" para los propios industriales.

Sucede que Etchegoyen es la figurita cuidada por los dueños y ejecutivos de las fábricas nacionales. De hecho, el choque con Cabrera los encontró "mal parados" porque siempre habían elegido otros "enemigos" para cuestionar el rumbo económico, como el caso del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, o el secretario de Comercio, Miguel Braun. "Tenemos que cuidar a Martín porque es el único que entiende de qué hablamos", había dicho días antes una fuente calificada de la UIA a BAE Negocios.

Los directivos que valoraron el cambio de funciones Etchegoyen dijeron que "es muy bueno" para los intereses de la UIA que hayan puesto a un hombre que "desde su nuevo rol va a manejar todo el vínculo con la industria". "Esto me confirma que el Gobierno le da mucha importancia a las mesas sectoriales", confió a este diario uno de los integrantes de la UIA que mantiene el vínculo con la Casa Rosada, incluso en los momentos de mayor tensión.

De hecho, el flamante jefe de Asesores será una "suerte de ministro" ante los problemas de los industriales, y podrá extender sus funciones en áreas que antes estaban restringidas, como comercio, enfatizaron fuentes consultadas. Como guiño a la UIA, el cargo de Etchegoyen será ocupado por Fernando Grasso, otro hombre del riñón industrial y mano derecha del funcionario, que pasó por ADIMRA. Y otro ascenso del sector lo lograron con Sergio Drucaroff, que ocupará el rol clave del Compre Argentino.

"Siempre habrá problemas pero me parece que el Gobierno nos ha escuchado y habrá cambios", se entusiasmó el ejecutivo de una de las grandes empresas industriales.

Para los más escépticos, el cambio "nunca puede ser tomado como un ascenso". "Las mesas sectoriales son muy buenas y en algunos casos ya resolvieron cuestiones importantes. Pero los hechos de fondo seguirán estando y las mesas tendrán un techo. Quizás es una trampa", analizó otro integrante de la mesa chica de la central fabril.