A días de la subasta que fijará el precio del gas mayorista para el invierno y comenzará a definir el tarifazo que se aplicará en abril, el Gobierno dio un paso clave para evitar demandas de compensación retroactiva de las productoras en caso de devaluación, como ocurrió el año pasado debido a la dolarización del producto. La resolución 72/2019 que publicó ayer el Enargas aprobó la metodología para el traslado a tarifas del precio mayorista, que congela el tipo de cambio considerado a lo largo de cada semestre y recién traslada las subas del dólar en el siguiente período. Una especie de convertibilidad estacional.

De cara a la campaña electoral y ante el plan de déficit cero monitoreado por el FMI, la medida exime al oficialismo de repetir la escena de alto costo político y fiscal que vivió en 2018: una corrida cambiaria que generó un desfase de $20.000 millones en el precio que les pagaron las distribuidoras a las petroleras, que estas últimas reclamaron como deuda y que el Ejecutivo buscó trasladar en 24 cuotas a los usuarios pero que, ante el repudio generalizado, terminó cubriendo con las arcas públicas.

Con el cambio normativo, el precio del gas mayorista en dólares que se defina en las subastas se convertirá a pesos antes del comienzo de cada período estacional. Para "semestre de invierno", que empieza en abril, el tipo de cambio considerado saldrá de la cotización promedio de los primeros 15 días de marzo y quedará fijo hasta octubre, cuando comience el "semestre de verano" y vuelvan a aumentar las tarifas.

Así, las petroleras absorberán el costo de una eventual devaluación que ocurra en ese lapso. Las quejas de las principales productoras, todas ellas ubicadas entre las empresas más grandes del país, no se hicieron esperar: por un lado, por esta nueva imposibilidad de reclamar por vía administrativa una compensación en caso de devaluación (no se puede descartar una judicialización) y, por otro, por la decisión final de Energía de acortar el plazo en que las distribuidoras les pagan el gas mayorista desde los actuales 75 días a sólo 65 y no a 30 días, como planteaba la propuesta original, que hubiera permitido reducir el riesgo de desfase. Por otro carril corre la rebaja en los subsidios a la producción de gas en Vaca Muerta, que afectó principalmente a Techint.

"La decisión ya está tomada y no se va a cambiar", le aseguró una alta fuente de Energía a BAE Negocios. El funcionario explicó así la medida: "Desde ahora, durante el período tarifario semestral, el precio de los contratos por subasta se va a pesificar. Entonces, el problema de diferencias por tipo de cambio durante esos meses desaparece. Para el gas que se compre por fuera de las subastas, los productores y las distribuidoras también deberán tener en cuenta para esos contratos bilaterales el tipo de cambio definido porque el Enargas no va a autorizar el traslado a tarifas de una eventual devaluación. Si sube el dólar en el interín, se trasladará recién en el siguiente semestre, pero no se va a compensar a las petroleras de forma retroactiva".

Con todo, este jueves y viernes se realizará la subasta para definir el precio del gas mayorista, que significa el 60% del monto final de las facturas. Así, quedará el camino allanado para el tarifazo que regirá desde abril. Un día antes de ser desplazado de Energía, Javier Iguacel dijo que el aumento sería del 35%; la nueva gestión espera que sea del 30%; pero algunos analistas advierten que hay riesgo de que sea aún mayor (ver aparte). Hasta el momento, el servicio acumula un alza del 1.752% desde diciembre de 2015.