La decisión del presidente Michel Temer de suspender los beneficios impositivos a la industria automotriz, para no recibir nuevas sanciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), despertó en el Gobierno mayores expectativas de inversiones.

El mandatario de Brasil prioriza las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, y determinó que no va a entrar en vigencia el ROTA 2030, programa industrial que está diseñado para sustituir al Inovar-Auto que caduca el próximo 31 de diciembre. Frente a los cuestionamientos del sector automotriz, Temer respondió con una señal política no sólo hacia la UE sino también a la OMC, ya que existe el temor de recibir nuevas sanciones del organismo internacional por aplicar subsidios internos.

Fuentes del Ejecutivo señalaron a BAE Negocios que “la postura que adoptó Brasil es la correcta porque estaba actuando al margen de la OMC. Creemos que el Inovar-Auto atrajo múltiples inversiones de manera irregular y ahora la Argentina va a estar mejor parada para captar proyectos de inversión”.

Aunque la industria local está exenta de la sobretasa del 30% Impuesto a Productos Industrializados (IPI), la misma recae sobre las automotrices importadas extra-Mercosur y logró que las terminales vieran con buenos ojos la eliminación del gravamen para radicar proyectos en Brasil, en detrimento de la Argentina. Desde el segmento autopartista creen que además de que no habrá más incentivos para autopartes brasileñas, “el principal beneficio es que esto frenaría que las inversiones vayan directamente al socio comercial y no es un hecho menor”.

Impacto en un TLC
Los funcionarios brasileños que participan de las conversaciones Mercosur-UE consideran que un nuevo programa para la industria automotriz puede convertirse en un obstáculo a las negociaciones, que el bloque sudamericano tiene como prioridad número uno.

“Como Temer quiere cerrar un acuerdo con los europeos, no quiere generar riesgos para el Mercosur”, analizan en la Casa Rosada. No obstante, la novela no está cerrada y Temer no descarta un programa más corto y que no deje dudas sobre posibles discriminaciones a fabricantes extranjeros.

La evaluación del gobierno vecino es que el ROTA 2030 puede ser interpretado como una alternativa para mantener el trato diferenciado entre nacionales e importados. El nuevo programa prevé un descuento de hasta diez años en el IPI para las empresas que cumplan metas de eficiencia energética, seguridad vehicular e inversiones en investigación.