Con la actividad económica en el pozo, el Gobierno publicó nuevos datos del fuerte ajuste fiscal, política prioritaria en el marco del arreglo stand by con el FMI. En abril el gasto de capital cayó 31% interanual en términos reales y se duplicó el pago de intereses de la deuda, con un crecimiento real de 29%. Con todo, el déficit fiscal total creció 52%. Los principales desplomes del gasto, en pleno año electoral, se dieron en obras públicas de importante impacto social: cayeron 42% real las de agua potable y alcantarillado, 38,4% el de vivienda y 23,7% el de educación.

El Gobierno celebró por el superávit fiscal del primario. Ahí una diferencia importante: la meta fiscal planteada en el acuerdo stand by con el FMI obliga a alcanzar superávit en esa cuenta, que deja de lado los intereses de la deuda. Por eso, a pesar del crecimiento del 52% interanual del déficit total, el ojo oficial está puesto en el primario.

"Es la primera vez desde 2011 que el sector público nacional no financiero tiene un primer cuatrimestre con superávit primario, mostrando en 3 de los 4 primeros meses del año un resultado primario positivo", dijeron desde Hacienda. Voces más críticas destacan que el recorte centrado sobre el gasto de capital y también sobre el corriente (cayó 12,6% real) se hace para pagar los mayores intereses que generó la política de acelerado endeudamiento en primera instancia y la devaluación de 120% en segunda. El 60% de esos intereses son en dólares.

En ese sentido, el investigador de la Universidad de Avellaneda, Hernán Herrera, se refirió al acumulado del primer cuatrimestre y afirmó: "El modelo resultó insustentable y hubo que recurrir al FMI, que condicionó el gasto público, con un gran efecto para la gente. Es decir, los ingresos de estatales, las jubilaciones, las transferencias a las universidades y obras. Se empobrece al país para atender a los acreedores y las condiciones del FMI. Es un modelo de transferencia de ingresos".

En la totalidad del primer cuatrimestre, el superávit primario totalizó $10.846 millones. Para lograrlo, el gasto de capital en Educación se redujo 32,3% nominal. Eso equivale a una brutal caída de 56,6% en cuatro meses. Las prestaciones sociales se redujeron 15,5% real. En cambio, la cuenta total, incluyendo al pago de intereses de la deuda, dio un negativo de $180.855 millones. Es decir: empeoró 34% respecto al mismo período del año pasado. Eso porque los intereses treparon 104,7% nominal.

Con todo, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, celebró: "El déficit y el gasto vienen bajando de manera sostenida. Cuando cierre 2019, habremos bajado el gasto 5 puntos del PBI en tres años, algo sin precedentes en la Argentina".

A principios del 2019, los analistas advertían que no era posible cumplir al mismo tiempo con la inflación de 23%, que postulaba el Presupuesto 2019, y con la meta de déficit 0% respecto al PBI (corregido a 0,5% si se agrega el permitido de gasto social y de gasto de capital financiado por organismos internacionales). Y es que la recaudación ajusta por la inflación del año corriente, mientras que el grueso de los gastos (las prestaciones sociales) lo hacen por la del año anterior.

Dicho y hecho, la inflación trepó muy por encima y ahora las proyecciones apuntan a una por encima del 40%. Pero los analistas tampoco terminan de creer en la posibilidad de cumplir, incluso con los números de fuerte ajuste publicados hasta acá, con el déficit 0% (o 0,5% corregido). La clave ahí es que la recaudación está yendo muy por debajo de lo esperado. En primer lugar por el impacto de la recesión y en segundo porque se subestimaron los aportes de las retenciones.

Desde el Grupo SBS afirmaron que la mayor inflación ayudará pero que aun así el año cerrará con un rojo primario de 1% del PBI. Similar negativo de 0,8% esperan desde LCG. A eso habrá que sumarle el déficit de 3,3% que espera el propio Gobierno para el resultado total.