Mientras se acelera el avance tecnológico en el sector agropecuario, gran parte de los productores tiene la mente puesta en otras prioridades. Según un relevamiento realizado entre distintos productores de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba que asistieron a al CREA Tech en la ciudad de Córdoba, los hombres de campo coinciden en que se debe producir más para pagar más. "Hoy los márgenes de error y de ganancia, se achicaron", afirmó Héctor, productor de la zona norte de Córdoba y en donde no llegaron las lluvias.
Todo lo contrario sucede en el sur de Santa Fe, donde Pedro tiene que pensar "entre cómo trabajar con los campos inundados, commodities a la baja y una alta presión impositiva".

En ese sentido, un trabajo de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCC) reveló que producto de las precipitaciones la producción de soja local de la campaña 2016/2017 se posicionó en 13.211.600 millones de toneladas un 11% menos que el ciclo anterior. Ello fue acompañado por una baja del 10% en los precios de exportación al momento de cosecha, provocando una caída del 20% en el valor bruto de la producción. A partir de un rendimiento ponderado provincial de 33 quintales por hectárea, 2 quintales menos que el año pasado, pero 5 quintales por encima del promedio histórico.

"Los altos costos terminaron por llevarse lo poco", dijo Manuel productor que arrienda un campo de soja quien agregó que "uno de esos gastos pasa por el flete por el cual pagamos $550 por tonelada".

Al respecto la BCC sostuvo que se pagarían en concepto de fletes u$s1.040 millones, lo cual representa el 28% de los ingresos brutos de los productores que serían de u$u4,5 millones.

En lo que tiene que ver al valor pagado por el flete hacia el puerto respecto del precio del grano y que varía de acuerdo a su ubicación. Se puede saber que mientras que en los departamentos más cercanos la tarifa representa el 12% del precio disponible de la soja, en los que se hallan más alejados alcanza el 24 por ciento. En el caso del maíz, el porcentaje de incidencia es mayor, siendo del 19% para los departamentos más cercanos y del 37% para los que se encuentran más alejados.

Para Sebastián que tiene su producción en el norte de Buenos Aires "el pago de impuestos a las ganancias por anticipado creyendo que vamos a estar mejor, es un factor que no se tiene en cuenta y demuestra que no se ve al agro como una actividad de riesgo".

Este es un tema pendiente que el Gobierno sabe y en el cual está trabajando para elevar un proyecto al Congreso en 2018 sabiendo que tendrá un apoyo mayor al renovar las bancas a partir de diciembre próximo.

Un dato no menor y que la totalidad de los productores coincidieron, es que las tasas de crédito en pesos del orden del 20% hacen inviable la toma de préstamos desmitificando que todos se volcaron a la financiación en dólares de un solo dígito.

 


"El que accede a los créditos en dólares es el dueño un campo o tiene otras actividades que permiten tomar esa herramienta", dijo Lucas, productor santafecino que esta campaña decidió apostar más al maíz pese a "que es muy caro hacerlo".

En definitiva el productor mira a la tecnología porque sabe que le ayudara a mejorar su eficiencia, pero también sabe que si no produce más no podrá acceder a la big data o a la inteligencia artificial o a los tractores autónomos y a toda la robótica que ingresa a pasos agigantados al campo argentino. Todos estos temas se vieron en el congreso y el productor usa lentamente. Para aplicarlos deberá como se dijo antes, aumentar primero el rendimiento de su trabajo para pagar sus gastos principalmente impuestos y costos, y luego dejará un remanente para modernizar su actividad.