La resolución N° 717 de l. Comisión Nacional de Valores, publicada en enero último, trae a la palestra el término crowfunding, una alternativa para obtener crédito. 

El acrónimo en inglés surge de unir las palabras crowd (multitud) y funding (financiación) y este mecanismo, que result. de mucha atracción a nivel internacional, busca darle impulso a la obtención de crédito en pequeñas cantidades proveniente de un gran número de personas.

Según el análisis del economista Federico Di Yenno, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), “FFF, en la jerga, es el acrónimo en inglés para denominar a las fuentes de financiación más comunes a la hora de comenzar un emprendimiento de pequeña envergadura”.

“Cuando se habla de este tipo de proyectos, son la familia, los amigos y los desconocidos, en este orden, las fuentes de financiación a las que se recurre fuera de los medios institucionales”, indicó.

Explicó que “es en el momento de la iniciación, con el proyecto ya diseñado, donde se busca a los primeros inversores que puedan dar capital para el desarrollo y/o puesta en producción del bien o servicio”.

El “Crowdfunding” o Sistema de Financiación Colectivo, se materializa en sitios web que ofrecen plataformas para que personas con proyectos de diferente índole puedan publicitarlos y comunicarse con los inversores, para obtener el capital necesario a través de la recaudación de aportes, en general pequeños, y direccionados desde un público masivo al realizarse por medio de la World Wide Web. 

En general, los creadores de proyectos eligen una fecha límite y un objetivo de financiación mínimo, si el objetivo no se cumple antes de la fecha límite, no se recaudan fondos. 

Cada plataforma admite la publicidad de nuevos proyectos, en determinados tópicos, obteniendo dinero cuando éstos alcanzan su monto de financiación esperado cobrando una tarifa proporcional.

 Una de las plataformas web de Crowdfunding más conocidas a nivel mundial ha sido “Kickstarter”, a través de la cual han surgido muchos proyectos exitosos, ligados a nuevos productos, artistas y música. 

A diferencia de la figura de los Sistemas de Financiamiento Colectivo en nuestra legislación, en la plataforma antes nombrada no se realizan inversiones en títulos valores por parte del público inversor, sino que generalmente se realizan aportes de dinero a cambio de “rewards” o premios por la participación en los mismos, por lo que entra en la categoría de “non-securities based crowdfunding”. 

“Hay que tener en cuenta también que en el crowdfunding no existe intermediación financiera, ya que no se captan depósitos del público para realizar operaciones de crédito”, advirtió el analista.