El oro cerró el viernes con la mayor caída semanal desde mayo ya que los inversores anticipan una subida de las tasas de interés en Estados Unidos y una apreciación del dólar por el avance de la reforma fiscal, lo que ha impulsado una corrección espectacular del metal que hace menos de dos semanas coqueteaba con los u$s1.300.

El lingote para entrega inmediata perdió 2,6% durante la semana pasada, el mayor descenso desde el período de cinco días que finalizó el 5 de mayo. El metal amarillo cotizó a u$s1.247,19 la onza, cerca del nivel más bajo desde julio lo que recorta el avance de este año al 8,7 por ciento.

El oro aún se dirige hacia el primer avance anual consecutivo desde 2012, pero los inversores están mostrando menos interés en los metales preciosos por el alza de los mercados bursátiles a niveles récord y el endurecimiento de la política monetaria por la Reserva Federal. Los mercados esperan que el Comité Federal de Mercado Abierto estadounidense, que fija la política monetaria, aumente los costes de endeudamiento esta semana, lo que constituiría la tercera alza de este año y restaría aún más atractivo a los lingotes, que no devengan intereses.

"El papel del oro como un refugio seguro y una reserva de valor está muy disminuido en este momento", dijo a Bloomberg Barnabas Gan, economista de Oversea-Chinese Banking Corp. en Singapur.