La suba de 7 dólares en un mes que registró el precio del barril del petróleo que se negocia en Texas y que llevó a ese commodity a su valor más alto en poco más de tres años, amenaza con impactar a la economía argentina por un canal distinto al de los aumentos de combustibles. El rápido traslado a precios al consumidor dentro de los Estados Unidos pondrá presión a la Reserva Federal para desandar el camino de suba de tasas de interés que encarecerá el crédito internacional.

El valor del barril WTI creció en el último mes siete dólares y los analistas internacionales ya lo ubican en un futuro cercano en una banda de entre 70 y 80 dólares, lo que es considerado aún un precio "medio", en comparación con el piso de 30 dólares de principios de 2016 o el super barril de 110 dólares por unidad de 2013. Las perspectivas de crecimiento mejoradas para la economía global en un contexto de oferta de petróleo estable hace que el valor del insumo comience a escalar. Los efectos de esa suba pueden tener síntomas en el país a través de dos canales distintos. El directo es a partir de la referencia entre el precio internacional del petróleo y los combustibles, pero otra vía indirecta de impacto es a partir del aumento en las expectativas inflacionarias de Estados Unidos y, como consecuencia, el impulso a la Reserva Federal de subir las tasas de interés para paliar el repunte de los precios al consumidor.

Respecto a este último punto, el economista especializado en energía Cristian Folgar afirmó ante este diario que "la economia americana es muy sensible a una suba en el valor de referencia internacional, tiene un impacto relativamente rápido en los precios. Las estaciones de servicio ajustan muy rápido y también se traslada al costo interno de productos plásticos ya que se potenciaron muchos polos de producción de derivados del petróleo en Texas", explicó. Este primer paso deriva, por consiguiente, en una mayor tasa de inflación. "La suba del precio del petróleo presiona a la matriz de costos en Estados Unidos y acelera en el margen las expectativas de inflación y por lo tanto la tasa del bono a 10 años del Tesoro, que es el primer ladrillo con el que se construye la tasa de financiamiento internacional", consideró por su lado Federico Furiase, director de EcoGo.

Respecto a si esa presión a las expectativas inflacionarias norteamericanas pondrán presión inmediatamente a la Fed, Folgar dijo que "es difícil imaginar una reacción más acelerada de la Fed porque tiene un perfil conservador para manejar las tasas de interés, pero lo que va a suceder con la inflación es va a ser un argumento a favor de esa suba". Las compañías del sector, que todavía estudian una suba de combustibles, ahora tendrán que considerar no sólo la depreciación cambiaria de diciembre sino también el precio internacional.

Por otra parte, mirando el escenario global, con un barril en torno de los 70 dólares algunos bancos internacionales ya consideran que el programa de recorte de suministro llevado adelante para afrontar la sobre oferta pueda darse por terminado antes de fin de año.