La balanza comercial arrojó un déficit de u$s847 millones en diciembre y acumuló a lo largo de todo 2017 un rojo de u$s8.471 millones, el más alto desde la salida de la Convertibilidad en relación al PBI y de toda la historia medido en términos nominales. De acuerdo a las cifras difundidas ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), hubo récord de importaciones de bienes finales, que ya llegan a casi un cuarto del total, en tanto las exportaciones se mantuvieron estancadas.

Es que mientras las compras al exterior subieron 16,7% a u$s5.362 millones en diciembre, las ventas bajaron 2,4% a u$s4.515 millones. Así, el saldo se deterioró u$s88 millones en el mes y u$s10.440 millones en 2017 en relación al superávit de u$s1.969 conseguido en el 2016.

El deterioro está explicado, según los expertos, por un dólar que no favorece a las exportaciones, el empeoramiento en los términos de intercambio, y una reactivación económica que vino acompañada de una mayor apertura comercial. Por eso las proyecciones para este año tampoco son alentadoras: los analistas esperan que el déficit se profundice y supere los u$s10.000 millones.

Lo cierto es que las importaciones cerraron el año pasado en u$s66.899 millones, con un avance de 19,7% que contrasta con el alza de apenas 0,9% de las exportaciones, que finalizaron en u$s58.428 millones.

En comparación al PBI, el rojo de la balanza equivale al 1,4%, apenas por debajo del registrado en 1998, según la medición de la consultora Ecolatina.

Más autos por menos soja

El balance de 2017 arroja que los precios de las exportaciones crecieron 1,4% y las cantidades bajaron 0,4%. Sólo en el rubro Manufacturas de Origen Industrial se vendió más (9,1%), ya que las de productos primarios, Manufacturas de Origen Agropecuario y Combustibles y energía se contrajeron 5,1%, 3,5% y 7,3%, respectivamente, aunque en el último caso ayudó el incremento de 27,6% en el precio.

Por el contrario, las importaciones avanzaron un importante 14,6% en volumen y 4,5% en su precio. El rubro que más creció fue el de vehículos automotores con casi 41% en el año medido en valores, principalmente por los autos que Brasil colocó en el mercado argentino, que llevó a que el déficit en este sector pase de u$s1.600 millones en 2015 a u$s5.800 millones en 2017, advirtió un reporte de la consultora Radar.

Le siguieron los bienes de capital con 23%: camiones, pick ups, equipos de telecomunicaciones y maquinaria agrícola y rural explicaron el 70% de este aumento, puntualizó el informe de Radar.

En ese sentido, los bienes de consumo no se quedaron afuera del fenómeno y saltaron 21% interanual.

"Las importaciones todavía no llegaron al pico de años atrás, el problema es que no está el boom de la soja detrás", reflexionó Ramiro Castiñeira, de Econométrica, ante la consulta de BAE Negocios.

Para Castiñeira, "la Argentina decidió aislarse del mundo, pero ahora vuelve a caer en la trampa de pretender una salida exportadora con el tipo de cambio apreciado".

El economista cree que el dólar barato durará hasta que se logre contener el déficit fiscal.

"El intercambio de bienes con el mundo mostró durante 2017 una dinámica particular que no se observaba desde la convertibilidad: progresivamente todos los meses se registró un déficit comercial que se fue profundizando conforme iba avanzando el año", evaluaron por su parte en Ecolatina, que también señalaron que hubo déficit incluso en el segundo trimestre, cuando se liquida la cosecha gruesa.

En la consultora fundada por Roberto Lavagna calcularon que la proporción de bienes finales -bienes de consumo y vehículos de pasajeros- como porcentaje del total importado llegó a 22,8%, por arriba del promedio de la Convertibilidad (22,2%).

En cuanto a las exportaciones, el mayor dinamismo lo tuvieron los automotores (en particular pick ups) a países latinoamericanos excluyendo Brasil, a donde subieron 46% contra una baja del 1% que sufrieron las ventas al país vecino. Dentro del sector manufacturero le siguieron aluminio y oro en bruto, y los tubos sin costura.

Carne, pescados y carburantes también registraron subas. Las bajas vinieron por el lado del complejo oleaginoso, por la alta base de comparación y las trabas de EE.UU. al biodiesel y de la India al aceite de soja.