Beneficio colateral: la fuerte recesión que enfrenta la economía permitió algo de alivio, aún parcial, en el frente externo. Ayer el Indec publicó la Balanza de Pagos del primer trimestre del año, que mostró un acortamiento del déficit. Aun así, el rojo de cuenta corriente sigue siendo del 4,9% del PBI y mantiene altas las necesidades de endeudamiento en dólares. Pero cayó a US$3.849 millones gracias al desempeño de los bienes y servicios, en particular por el desplome de la importación de bienes, generado por los pésimos niveles de consumo e inversión. Los intereses de la deuda volvieron a crecer.

Además, el Indec publicó también ayer el informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA), que mostró que en mayo la dinámica continuó en esa senda, con las compras externas en pleno derrumbe pero ya con las exportaciones mostrando el impulso de la cosecha (en el primer trimestre habían caído 2%). Dejando de lado ese efecto estadístico que compara contra la sequía, en los primeros cinco meses las exportaciones crecieron apenas 2,5%, tras el salto del precio del dólar de 120%.

En cambio, ese 120% generó una disparada de la inflación acumulada que alcanzó el 57,3% en mayo y una caída del salario real de 11,3% en marzo, según el último dato disponible del Indec. El impacto de esa contracción de los salarios explicó el efecto recesivo que llevó a las importaciones a una baja acumulada de 28% en enero-mayo contra el mismo período del 2018.

El rojo de cuenta corriente cae por la recesión pero sigue siendo de 4,9% del PBI

Esa merma de las compras externas alcanzó tanto a las que se realizan para consumo de los hogares como para inversión productiva. De hecho, las importaciones de bienes de capital cayeron 40%; las de bienes intermedios, es decir productos que utilizan las industrias, 14,1%; las de piezas y accesorios para los bienes de capital 24,2% y las de combustibles y lubricantes 25,7%. Por supuesto las de consumo no anduvieron mejor: los bienes para uso de los hogares sufrieron un derrumbe de 30,8% y las de autos 58,5%.

Con todo, tal como destacaron desde ACM, "en el balance de bienes, devaluación y caída de la actividad mediante, el 2019 lleva acumulado un superávit de US$4.528 millones, mientras que en el mismo período del 2018 el balance arrojaba un déficit de US$4.542 millones, lo que implica una mejora nominal de US$9.070 millones".

El efecto de la recesión también pegó en el turismo y los servicios, que moderaron el déficit de esa cuenta. Fue de US$1.706 millones, mucho menos que los US$3.396 millones del mismo período del 2018. Dinámica contraria mostraron los intereses de la deuda, que crecieron fuerte y llevaron al ingreso primario a un crecimiento de 10% de su déficit. Así llegó a uno de US$4.987 millones.

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