El sector de las fintech, las empresas de base tecnológica que ofrecen servicios financieros, creció la Argentina un 120% en 2017 gracias a la conquista de clientes rechazados por los bancos tradicionales y por la oferta de nuevos productos: desde criptomonedas a posibilidades de inversión con alta rentabilidad.

Ese crecimiento se vio corporizado en la creación, en noviembre, de la Cámara Argentina de FinTech, fundada por 13 empresas que buscan convertir al país en un centro de innovación y un referente a nivel regional en el sector.

"El promedio de crecimiento del sector es muy fuerte y está en un promedio de 120 por ciento en el año. Hay algunas gigantes que aumentan a 50 y otras medianas a un 350, pero es muy importante”, explicó el vicepresidente de la Cámara, Alejandro Cosentino.

Este tipo de empresas recibe clientes descontentos con “la burocracia bancaria” y otros que no están dentro del sistema tradicional, y suelen combinar velocidad y transparencia gracias al uso de tecnología.

Ofrecen nuevos productos como criptomonedas, servicios con tecnología blockchain y financiamiento colectivo (crowdfunding), además de actuar en otros segmentos de la banca tradicional, como inversiones, asesoramiento financiero, pagos, transferencias y seguridad

El otorgamiento de créditos es uno de los principales atractivos del universo fintech, ya que no sólo tiene en cuenta variables tradicionales a la hora de evaluar la capacidad de pago de un solicitante, sino que además otorga tasas atractivas a aquellos que invierten.

Las 13 compañías que conformaron la Cámara generaban a finales de 2017 “3.376 empleos en forma directa y más de 90.000 en forma indirecta”, y habían realizado en conjunto “más de 43 millones de transacciones”, precisó Cosentino. 

Con esos indicadores y un terreno fértil en Argentina, la creación de la Cámara tiene el propósito de liderar el proceso de transformación y expansión de los servicios financieros basados en la innovación tecnológica en el país, y promover la inclusión financiera. 

La creación de este tipo de empresas también se observa en otros países de la región, como muestran los casos de la brasileña Nubank, que entrega tarjetas de crédito sin pagar tasas y con la posibilidad de adaptar los límites de compra con una app móvil, o la mexicana Kubo Financiero, que usa inteligencia artificial para ofrecer préstamos online.