El Gobierno trabajaba ayer en la posibilidad de aumentar las retenciones a la exportación de biodiésel como alternativa para destrabar el mercado estadounidense. Actualmente el biocombustible no paga derecho de exportación, pero ahora se ubicaría entre el 15% y 30%, acercándose a lo que ya tiene el aceite de soja con el 27 por ciento. La información fue confirmada por fuentes oficiales que al cierre de esta edición reconocían que alternativa era viable frente a imposibilidad de acercamiento con la Junta Nacional de Biodiésel de los EE.UU. (NBB, por sus siglas en inglés), parte demandante que logró que el Departamento de Comercio de los Estados Unidos (ITC, por sus siglas en inglés), imponga aranceles “provisorios” por dumping el cual ronda entre el 54,3% y el 70 por ciento. Y también un impuesto por la investigación de subsidios que va del 50,29% a un 64,17 por ciento. Por lo pronto, si se decide una aumento de las retenciones del 15% y sabiendo que EE.UU. tiene un arancel del 4,5%, el negocio será deficitario y ni hablar si pasa al 30 por ciento. Además se corre el riesgo de que se aplique un cupo con no más de 300.000 toneladas anuales. Un tema no menor es que se caerían los envíos a la UE donde el arancel más alto es del 17 por ciento. De concretarse la medida, el gobierno muestra a las claras que es más importante vender commodities antes que productos con valor agregado. Argentina se convertiría en el principal productor de aceite de soja que al volcar todo al mercado, su precio se derrumbaría. Se entiende también que es la única alternativa de la Argentina para mostrarse mas cercana al pedido de la NBB. Además los funcionarios son concientes que el lunes próximo el gobierno de Donald Trump oficializará la aplicación de los aranceles por subsidio para el cual no habrá vuelta atrás y se cerrará el mercado estadounidense definitivamente, y con ella la clausura de las fábricas locales.