En su debut en la etapa argentina, el Business 20 se planteó el desafío de mostrar acuerdos internos de mediano y largo plazo del país aunque atendiendo “los problemas de coyuntura de por medio” para ganar “confianza” en el mundo. Los empresarios locales más poderosos buscaron unificar un discurso de “trabajo en equipo” para la tarea que inició el chair Daniel Funes de Rioja y que incluirá la presencia del G20 en la Argentina.

El Grupo de los Seis, sin asistencia perfecta de los presidentes pero con representantes de los sectores de la industria, la construcción, el comercio, los bancos privados nacionales, el campo y las finanzas, tuvo consenso en la importancia del avance del diálogo social para lograr que las medidas adoptadas por el Gobierno nacional se acoplen a las necesidades del sector privado para recuperar competitividad pero en el marco del acuerdo con los sindicatos.

En ese contexto, apareció disonante el discurso del vicepresidente segundo de la Cámara Argentina de Comercio, Guillermo Dietrich, quien disparó contra el sindicato de SMATA, conducido por Roberto Pignagnelli, a cuyo funcionamiento calificó de “excesivamente corrupto”. “Lo voy a decir, en el SMATA están los mismos dirigentes de siempre, es un gremio excesivamente corrupto, explotan a los trabajadores, y el día que no estén va a haber más trabajo”, aseguró ante gestos de incomodidad de sus compañeros de panel pero con aplausos de parte de otros de sus colegas que escuchaban la disertación.

Gustavo Weiss, jefe de Camarco, buscó contraponer ese análisis y aclaró que “se avanza en diálogos con los gremios para mejorar la competitividad”. El resto intentó utilizar el break posterior al panel para aclarar que el B20 no tenía un espíritu de ruptura sino de composición para “poder hacer un trabajo con propuestas con la mirada argentina”.

“La primera reunión en manos de los empresarios argentinos se hace en Rosario, federalizando el interior, y en conjunto entre todos los sectores de la producción. Ahora empieza el trabajo y esperamos presentar con éxito sus resultados a fin del año próximo. Lo importante es que Daniel Funes y el G6 se hayan propuesto trabajar en equipo”, destacó el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, en declaraciones a BAE Negocios.

Cada sector dejó inquietudes para trabajar como punto de partida. Por caso, el titular de ADEBA, Jorge Pablo Brito, enfatizó en la importancia de bancarizar a la totalidad de los trabajadores, lo que implica “apoyar el objetivo del Gobierno de eliminar el empleo informal para incluir dentro del sistema a toda las personas que están marginadas”.

El evento sirvió además para la presentación en un público ajeno al del campo del nuevo presidente de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pellegrina, quien planteó la importancia de la producción nacional de alimentos para dar una respuesta al debate a la agenda alimenticia del mundo.

Weiss llamó a los inversores internacionales a invertir en los proyectos de participación pú- blico- privada que el Gobierno presentó. “A partir del B20 tenemos que demostrar que somos confiables y que ahora vamos a respetar las reglas de juego que en otros años no se hizo”, afirmó el constructor.

Claudio Zuchovicki, representante de la Bolsa de Comercio, planteó tres ejes del sector: cómo constituir un financiamiento a largo plazo; la guerra fiscal que apuesta a la valorización de ciertos actores; y la anticipación en los cambios de los precios relativos.

El presidente de la Federación Industrial de Santa Fe y vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, destacó la importancia de que la Argentina abandone “la frontera tecnológica” para “estar entre los países que deben generar tecnología”. “Eso está en la planificación de un país, y esta reunión nos servirá para diseñar esa política”, afirmó.

Funes de Rioja, con la mirada atenta de los jóvenes del J6, dijo: “para que nos crean los gobiernos, primero debemos ser coherentes y trabajar la agenda múltiple de los sectores en una sola agenda”. Para eso, reclamó menos elucubración dialéctica y más decisión”.