El costo que tiene la Argentina para exportar su mercadería a través de los puertos fluviales es un 66% más alto que si lo hiciera por una terminal paraguaya o uruguaya, lo que resta competitividad a la producción nacional, según lo indica un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario. En el caso de los puertos marítimos, según el estudio, el valor hora de un practicaje de corta duración es de US$920 en Bélgica, US$1.390 en Holanda, y de US$1.920 en Bahía Blanca, es decir que la diferencia llega casi al doble.

El servicio de practicaje consiste en asesorar a los capitanes de grandes buques para que lleguen sin inconvenientes a los accesos de las terminales portuarias. El informe también subrayó que los valores de practicaje de la Argentina son los más altos detectados para duración intermedia y larga, ya que mientras el valor hora es de US$390 en Egipto, en Uruguay es de US$1.246; mientras que de este lado del Río de la Plata, es de US$1.444. Por su parte, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia determinó que “el costo de entrada de un buque a los puertos del Río Parana es de US$100.000, un 45% del total de los costos”, y remarcó que “está pagando el doble que en España, China y Chile”.

Incluso precisó que “para un buque metanero, como los que importan gas para YPF y Enarsa, el costo del practicaje se eleva a los US$250.000”. "Un mismo servicio, para un mismo cliente, por cada US$ 100 que se paga en los puertos San Lorenzo (Santa Fe), San Nicolás o Ramallo, en Uruguay y en Paraguay se paga US$ 60”, precisó el presidente del Grupo PTP, Guillermo Misiano. PTP posee las concesiones de los puertos fluviales bonaerenses de Lima, Ramallo y San Nicolás, el santafesino de Villa Constitución, el paraguayo de Villeta y el uruguayo de Nueva Palmira. Misiano explicó que “los valores salariales son similares en los países de la región, no hay diferencia entre lo que se lleva el trabajador en cuanto a poder adquisitivo”.

Subrayó que “lo que hace a la diferencia de costos pasa por la cantidad de gente que obligan a contratar para determinadas operaciones”, y añadió que también influyen “los juicios laborales, los costos por despido, la obligatoriedad de dar refrigerio y ropa de trabajo”. Destacó que “una misma operación que en Paraguay o Uruguay uno hace con 5 trabajadores, acá se exigen 7 u 8”, y remarcó que “eso hace que el costo argentino sea un 66% más caro”. Señaló que “Brasil es igual de caro que Argentina, por lo mismo.

El problema son las distorsiones que generan los costos empresarios, como la previsión de despidos y la cantidad de gente requerida para operar”, explicó y remarcó que “son cuestiones que hacen al costo empresario y no al bolsillo de los tabajadores”. La situación de los costos portuarios llevó a la CNDC a recomendar al Ministerio de Transporte que establezca tarifas máximas para los servicios de practicaje y pilotaje “hasta tanto se verifiquen condiciones de competencia efectiva”.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Puertos Privados Comerciales, Luis Zubizarreta, sostuvo que “debido a los altos costos portuarios argentinos estamos convencidos que medidas tendientes a su reducción, mediante la libre competencia de las empresas que brindan distintos servicios, redundará en mayores beneficios para la actividad de comercio exterior”.