Un número de 583 Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT) conocidos como drones están habilitados en la Argentina para operar y muchos se emplean en el ámbito agropecuario.

El dato surge de lo que en noviembre pasado constaba en el Registro de Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT), organismo dependiente de la Administración Nacional de Aviación Civil, según un informe del sitio Valor Soja. 

Los drones de a la fija y multirrotores (“aviones” y “helicópteros”), pueden emplearse para elaborar mapas base para agricultura de precisión, perfiles altimétricos y NDVI (“indice verde” de los cultivos y pasturas). 

También se usan para evaluar el daño de eventos climáticos (como inundaciones o granizo) o bien biológicos (presencia de malezas).

En los últimos años algunas empresas de alta tecnología han comenzado a elaborar aplicaciones -tanto genéticas como a medida de clientes específicos- para procesar datos recolectados por drones por medio de algoritmos.

En ese marco, luego de que los drones vuelen por un campo, es posible -por ejemplo- recolectar información relativa a cobertura, vigor, conteo y distribución de plantas, además de ofrecer prescripciones de refertilización en maíz y trigo, entre otras muchas aplicaciones.

La introducción de los VANT creó una nueva salida laboral: la de operador de drones. 

Así como los vehículos deben estar debidamente registrados, los operadores de drones también deben estar habilitados, dado que un uso indebido de los equipos es peligroso.