Las lluvias caídas en el día de ayer que oscilan entre los 20 milímetros a 60 milímetros dependiendo de las zonas, servirá para reiniciar la siembra de soja. Sin embargo en las próximas semanas el agua brillará por su ausencia lo que pondrá en alerta al maíz temprano y también a la oleaginosa, según las proyecciones del sector. Ambos cultivos sentirá el impacto que se verá reflejado en una menor producción por la caída del rendimiento por hectárea.

En los últimos días "se ha intensificado e incrementado el área con condiciones de baja humedad en el suelo", sostuvo el doctor en ciencias atmosféricas, José Luis Aiello director científico de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

Según el experto la ausencia de humedad en el campo necesaria para los cultivos está "por debajo de lo normal", un escenario que "se viene dando desde hace dos meses", no sólo para el noroeste del país sino también para la zona núcleo principalmente en el oeste de Córdoba y norte de Santa Fe.

Aiello adelantó que el panorama "sólo podrán revertirse si los efectos regionales corren a favor de la oferta de agua. Por todo ello, hay una gran preocupación por la presente cosecha gruesa".

Para el jefe del GEA, Cristian Russo y en diálogo con BAE Negocios, "se esta "ante una campaña distinta dado que en las últimas tres semanas desaparecieron las lluvias importantes y eso es preocupante, y enciende el miedo a lo que pasará en el maíz después del 15 de diciembre".

Sucede que el año pasado los cultivos eran beneficiados por el agua que más allá de las inundaciones que provocó en algunos campos, se mantuvo las estimaciones de producción. Con la foto de hoy está la posibilidad de que caiga los números de la cosecha.

Sólo basta hacer memoria. Las campañas 2007/2008 a 2011/2012, fueron malas precisamente por la ausencia de las precipitaciones. Luego las 2012/2013 hasta la última 2016/2017 tuvieron lluvias abundantes que favorecieron a los distintos cultivos. Un ejemplo de este fue el maíz que llego a los 44 millones de toneladas, marcando un nuevo récord.

Entonces lo que se entiende es que el clima para la ciclo 2017/2018 empieza a ser una bisagra. Es decir, la presencia de lluvias entre buenas y regulares, para ingresar nuevamente como tiempo atrás en la fase de sequía.

Desde la Bolsa de Cereales, el climatólogo Eduardo Sierra sostuvo a este medio "que las lluvias de hoy (por ayer) son buenas, pero a partir de la quincena tendremos un calor seco que puede golpear al maíz que provocará un daño cuantitativo".

Si se tiene en cuenta que Agroindustria estimó una cosecha de 53 millones de toneladas de soja y 51 millones en el maíz que a valores FOB suman ingresos para 2018 por u$s28.000 millones. La posible baja en los rendimientos provocará pérdidas importantes para el productor y para el fisco en el caso de la oleaginosa que paga todavía derechos de exportación.