Empresarios de distintos rubros avizoraron un crecimiento en la economía argentina para 2018 que romperá la estadística del "efecto serrucho" con caída en los años no electorales. Los dueños de constructoras, comercios, industrias y accionistas de bancos estiman una suba del 3% anual, que servirá para robustecer el camino económico aunque esas mismas proyecciones puso interrogantes en los sectores que no lograron aún despegar de la recesión de los primeros años del Gobierno de Cambiemos.

Según el análisis de distintos hombres de negocios, la actividad económica será positiva y ayudará a consolidar expectativas que atraerán inversiones, aunque el impacto será dispar según el sector. Mientras se espera que la construcción mantenga el ritmo acelerado de las obras públicas y los efectos del boom del crédito hipotecario, la industria mostrará altibajos que dejará sumido en la incertidumbre a varias iniciativas privadas.

En la UIA se espera que la prosperidad económica ayude a retomar el uso de la capacidad instalada para iniciar un proceso de inversiones. Sin embargo, existen picos de puesta en marcha de una fábrica: mientras las petroleras se activaron por encima del 82%, las textiles tocaron piso del 40% (según el caso), según señalaron fuentes del sector.

"Estar bien arriba es una gran noticia porque se corta esa racha de crecimientos empujados por las elecciones. Pero hay que tener en cuenta que venimos de muy abajo y en algunos casos nos va a servir para equiparar lo que tuvimos hace dos años, en donde no había un gran escenario tampoco", analizó un gerente de una empresa industrial, consultado por BAE Negocios.

El clima entre los industriales no es el más optimista, aunque el Centro de Estudios de la UIA fue positivo en su proyección del 3% de crecimiento. "Será heterogéneo y eso generará mucha tensión entre aquellos ven caer sus negocios por la baja o nula rentabilidad", admitió otro referente de las economías regionales, consultado por este medio.

Todos los empresarios consultados, que prefirieron un análisis sin revelar la fuente, coincidieron en que el crecimiento consecutivo será una "muy buena noticia", aunque también la mayoría admitió que "no será suficiente" para avanzar fuertemente en la reducción de la pobreza a partir de pérdidas en el empleo privado en sectores que fueron "golpeados" por algunas medidas gubernamentales.

Por caso, el campo tendrá un año con malas noticias para su producción por el efecto de las sequías y las políticas de aliento para el sector que "se quedaron cortas" en el contexto. "El campo está afectado, va a haber caída de producción. Y si bien suben los precios, no va a alcanzar para equilibrar las pérdidas que se proyectan", sostuvo otro empresarios del sector.

Las economías regionales, que comparten parte de su proceso productivo entre el agro y la industria, alertaron por los efectos competitivos de las cargas laborales. Si bien admitieron que "es un sector que tiene que trabajar mucho para mejorar la competitividad", señalaron que "un factor muy importante es la acción del Gobierno". "Los costos laborales son altísimos, y peor será cuando haya desaparecido totalmente el decreto 814 que afectará de lleno a todas las empresas de mano de obra intensiva, como son las de las economías regionales", se alarmó otro empresario, al hablar del efecto negativo de la reforma impositiva.

Entre los ganadores se anotó el sector financiero, que estima un crecimiento económico del 3% con fuerte incidencia en la toma de créditos personales e hipotecarios. Mientras que el comercio analizó que si bien el consumo interno se retrajo, "la rentabilidad aún mantiene niveles aceptables de negocios para las inversiones".