El frente externo, según los analistas, es el gran lastre que pesará sobre la economía en los próximos años. “Las exportaciones están prácticamente estancadas en términos de cantidades desde 2011. Pero como hay acceso a deuda, se puede financiar una recuperación, que lógicamente llevará a que se demande más de todo, tanto bienes y servicios no transables como transables”, analizó Martín Guzmán. Federico Furiase opinó que “el Talón de Aquiles seguirá siendo el déficit de la cuanta corriente (4,9% del PBI) frente al déficit comercial, el déficit de turismo y el aumento en la carga de intereses del Tesoro frente al gradualismo fiscal financiado con deuda. Por eso será clave que las cantidades exportadas acompañen el crecimiento de las importaciones impulsado por las inversiones y el consumo de bienes durables, para que el gradualismo fiscal llegue a buen puerto”. Y la consultora Radar, que se especializa en comercio exterior, estima que por el lado de las exportaciones habrá “un comportamiento mediocre. Por el lado del agro, todo indica que la producción de la cosecha 2017/2018 será muy similar a la anterior. Si Brasil consolida su recuperación y cumple las proyecciones de crecimiento (entre 2,5% y 3%), impulsará las exportaciones industriales”, mientras que respecto a las compras al exterior “el aumento de la elasticidad importación-producto nos permite proyectar que las importaciones crecerán cerca del 10%.