La tasa de interés trepando nuevamente hacia lo más alto fue el objeto de un fuerte cruce entre banqueros e industriales, que reflejó el conflicto central de la economía actual. Durante el cierre de un simposio sobre finanzas organizado por el IAEF, el presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Claudio Cesario, dio a entender que si bien los industriales protestan, por detrás se benefician y negocian por tipos de interés más altos. La respuesta de los manufactureros no se hizo esperar.

En off esas réplicas mostraron grados de algidez difíciles de reproducir. En público, y con algo más de diplomacia, la voz cantante la llevó el textil Teddy Karagozian, que en su cuenta de Twitter citó la nota, publicada ayer por BAE Negocios en su versión web con las palabras de Cesario, y respondió picante: "Tenemos que volver a tener la posibilidad de conseguir préstamos de cheque contra cheque, en los que desaparece el banco, para acabar con las pavadas dichas por gente que termina siendo parte del problema. De eliminarse el impuesto, desaparece el margen excesivo del banquero".

Unas horas antes Cesario había dicho: "Viene mi amigo industrial y me pide más tasa para su plazo fijo, que le suba dos puntos, del 40% al 42%, y después pretende tomar un préstamo al 18%".

Durante 2018, mientras la producción industrial cayó 5% contra los niveles del 2017 y destruyó 61.000 empleos, de la mano de la tasa de interés la ganancia de los bancos se más que duplicó y trepó 121%. El programa monetario, y el ciclo de bicicleta financiera que surgió de él, generó un nuevo capítulo del conflicto entre finanzas y producción. El que salió perdiendo fue el empleo.