Se dice que la única forma de que un grupo de personas cuente con la hora exacta, es que haya sólo un reloj; si hay dos sobrevendrá una discusión y si son tres tendremos un problema estadístico. Con esta divertida metáfora se suele ejemplificar, en nuestra profesión, la dificultad que enfrentamos cuando la información disponible es contradictoria.

Idénticos inconvenientes se nos presentan para conocer la verdadera dinámica del mercado laboral, ya que las actuales estadísticas oficiales proporcionan información muy limitada (por recortes de cobertura), afectadas por extensas demoras en su publicación y por incongruencias entre los diferentes informes, incluso entre los de un mismo organismo.

Y, cuando nos adentramos en las cifras, la confusión muta a la sorpresa al develarse que el sector público es el que provee mayoritariamente los nuevos empleos.

Como dijeron en la película: "Houston... estamos en problemas"

Nuestro país no cuenta con un sistema de estadísticas regulares completas sobre el mercado de trabajo.

Las que se realizan a partir de los registros administrativos oficiales conllevan serias limitaciones. En primer lugar, la de la ausencia de cobertura del trabajo "en negro" y, en segundo término, la de la inconsistencia entre las estadísticas de las distintas bases de datos.

Por otra parte, los relevamientos sistemáticos del INDEC, que sí contabilizan el trabajo no registrado, en la actualidad sólo alcanzan a 31 grandes aglomeraciones urbanas (Encuesta Permanente de Hogares-EPH), excluyendo tanto al resto de la población urbana como a la rural.

El gobierno de la alianza Cambiemos extendió el período de rezago (lapso de tiempo entre el fin del ciclo observado y la difusión) para la publicación de información de la mayoría de las estadísticas laborales, decisión que es especialmente llamativa por incluir a varias reparticiones:

► En el caso de la EPH, se amplió de 50 a 80 días el plazo para el inicio de la difusión de los informes, por lo que los más recientes pertenecen al tercer trimestre de 2017.

► La AFIP suspendió prácticamente por un año las estadísticas sobre los empleos registrados que da a conocer vía su Informe de Seguridad Social (ISS), retomándolo recién el pasado mes de febrero.

► La Ciudad Autónoma de Buenos Aires no ha publicado aún los informes de la Encuesta Trimestral de Ocupación e Ingresos (ETOI, relevamiento similar a la EPH limitado a la CABA) correspondientes al tercer y cuarto trimestre de 2017, cuando usualmente el rezago era de 45 a 50 días.

De manera que, avanzado el mes de marzo de 2018, las únicas estadísticas conocidas sobre el total de 2017 son las del número de aportantes registrados ante la AFIP y el Reporte del Trabajo Registrado que difunde el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTEySS); que, como hemos señalado, presentan la restricción de la ausencia de información sobre el trabajo no registrado. El resto de las fuentes sólo han brindado informes parciales sobre el año pasado.

Como te digo una cosa te digo la otra

El MTEySS es el organismo responsable de la realización de dos de los informes basados en registros: el Reporte del Trabajo Registrado (RTR) y el Boletín Estadístico de la Seguridad Social (BESS). Según el primero, las personas ocupadas registradas eran 12.104.000 en diciembre de 2016 y 12.372.000 un año después, mientras que en el segundo se pasa de 9.854.000 a 9.665.000, entre el final de 2016 y setiembre de 2017.

No sólo resulta muy difícil de explicar el motivo de la diferencia de alrededor de dos millones y medio de personas entre informes que son elaborados por el mismo ministerio, sino que mientras uno muestra crecimiento del empleo, el otro exhibe lo contrario.

El tercer parte accesible al público es el que elabora la AFIP, en el que el número de aportantes crece desde 10.072.000 en diciembre de 2016 a 10.302.000 en el mismo mes de 2017, cifra que, por exceso o por defecto, tampoco coincide con las fuentes del ministerio antecitado.

El conjunto de factores compuesto por:

► la parcialidad en la cobertura,

► las discrepancias en las cantidades,

► la contradicción en las tendencias (crecimiento o decrecimiento) del empleo registrado, y

► la prolongación de los rezagos en la publicación de la información oficial, impide conocer, con aceptable certeza y oportunidad, el comportamiento del mercado de trabajo.

A fuerza de empleo público y planes sociales

Sin embargo, del análisis de la fuente que más frecuentemente utiliza el oficialismo para dar cuenta de la situación laboral (el RTR de la cartera de Trabajo), que es también la que presenta mayores incrementos en las cifras de personas ocupadas, se desprende que, desde el momento de la asunción del actual gobierno, el crecimiento total en el número de ocupados registrados es del orden de las 330 mil personas y, como se muestra detalladamente en el gráfico, es explicado mayoritariamente por el sector público, ya sea por vía directa o indirecta.

Acerca de la categoría "Independientes Monotributo" (+135.800 registros), existe consenso en que no se trata de la creación de nuevas posiciones sino, centralmente, del blanqueo generado a partir del estímulo que representa la extensión del sistema de asignaciones familiares a tal universo, (injustamente) excluido con anterioridad.

Le siguen, en cantidad de nuevos ocupados, los Asalariados del Sector Público (con +82.000) y los Independientes Monotributo Social (+64.600) derivados de los planes sociales. Estas dos categorías, que representan diferentes formas del empleo creado por el sector público, explican casi el 45% de los nuevos registros.

En el sector privado, el personal doméstico crece en 32.900 registros mientras que las empresas, en dos años, sólo generaron 21.300 nuevos ocupados.

Si este, que es el más optimista entre todos los informes, fuera correcto, se derivaría que durante los primeros dos años del gobierno de Cambiemos, el crecimiento en el empleo (2,2%) sería inferior por poco al crecimiento vegetativo de la población en edad de trabajar (2,5%) y, por lo tanto, el crecimiento de la desocupación sería moderado.

Pero también surge que, si no se hubieran creado empleos en el estado o por medio de los planes sociales, el crecimiento de los ocupados sólo sería de 1,5%, aun considerando a las inscripciones de monotributistas como puestos de trabajo nuevos, aunque, como fue señalado, tenemos nuestras dudas.

Resultó evidente que, cuando el mejor equipo de los últimos 50 años decía "disfrazan el desempleo con empleo público", se refería a lo que estaba por acontecer. Tenemos que reconocerle que, en ese campo, tenían las ideas claras.