La caída del empleo asalariado formal del sector privado que informó ayer el Ministerio de Producción y Trabajo tuvo como principal motor a las ramas de actividad que más dependen del mercado interno.

Según los datos del SIPA, el declive fue encabezado, una vez más, por la industria manufacturera, el comercio, el transporte y el almacenamiento, la construcción y las actividades inmobiliarias y empresariales, que en los últimos doce meses expulsaron 56.700, 43.400, 17.700, 12.800 y 5.900 trabajadores, respectivamente. Estos cinco sectores, que fueron castigados por el derrumbe de los salarios y las tasas por las nubes, explicaron el 97% de los empleos de calidad perdidos.

La actividad fabril, en particular, vive una sangría casi ininterrumpida desde hace cuatro años. Con un modelo económico que privilegió la actividad financiera y la exportación de materias primas, la industria destruyó 154.000 puestos de trabajo desde noviembre de 2015, justo antes de la asunción de Mauricio Macri.