En los últimos dos años el sector industrial se vió muy castigado por el nuevo modelo económico implementado. En lo que fue del 2017, los rubros industriales de bienes de consumo registraron importaciones que crecieron más del 10%. 

Además de la liberalización creciente del comercio exterior y la persistencia de un tipo de cambio ficticiamente bajo en buena parte del período (debido el influjo de capitales especulativos), se suma la endeblez de un consumo interno que no termina de recuperarse.

Argentina es uno de los pocos países que en su economía presenta internamente entramados industriales con determinado grado de desarrollo relativo suficiente para abastecer el mercado interno. Pero, en el último tiempo aspectos relativos a la escala de producción, la inversión en investigación y desarrollo, de acceso al financiamiento, impositivos y logísticos, impiden alcanzar un nivel de competitividad suficiente como para competir con los grandes productores fabriles de escala global.

En consecuencia, con la reciente medida del levantamiento de 300 licencias no automáticas, la tendencia marcha de forma negativa. 

Con base a datos del EMI y EPI del Indec, y demás información del mercado, después de una caída del orden del 4,6% en el año 2016, en 2017 se verificó un incipiente rebote, del orden del 2%. En el acumulado bianual, la trayectoria fabril sigue un 2,7% por debajo de la registrada en 2015.

Por otro lado, la industria textil cerró un 2017 en baja, alrededor del 10%,  por segundo año consecutivo. En segundo lugar, la industria de tabacos mostró una caída del 3%, y el sector petrolero, mostró una merma del 2,1% el año pasado. 

En materia de creación de puestos de trabajo, el contexto actual sigue sin recuperar los niveles de 2015. Del comparativo acumulado en base al SIPA, con datos al mes de octubre, se registran 20.000 puestos industriales registrados menos que hace dos años atrás.

En materia de importaciones, la situación es crítica. El sector textil es el más dañado, con ingresos de indumentaria terminada que superan el 100% acumulado en cantidades, en los últimos dos años. Lo siguen cuero y calzado (+45% acum.), alimenticia (+8%) y petrolera (+5%).

Así, en el año 2017, todos los rubros industriales de bienes de consumo registraron importaciones que crecieron más del 10%.