La crisis de la industria y el comercio se aceleró abruptamente hacia el cierre de 2018. Estranguladas por la caída del poder de compra de los salarios y el apretón monetario con altas tasas, fueron las actividades que más traccionaron la recesión y, además, las que más empleo destruyeron. Así, en el último bimestre, concentraron el 80% de los despidos y suspensiones.

Según los datos que el CEPA le adelantó a BAE Negocios, en noviembre y diciembre hubo 9.727 desvinculaciones, lo que marca un salto del 104% contra el mismo período de 2017. Con estos números, basados en información de las cámaras empresarias y los sindicatos, la cantidad de despidos se duplicó durante 2018: fueron 69.696, mientras que el año anterior habían sido 36.534. El informe completo lo difundirán en los próximos días.

El 44% de las cesantías y suspensiones del año pasado se concentró en el último cuatrimestre, en línea con la profundización de la recesión. El dato muestra que las empresas comenzaron a abandonar el llamado hoarding, es decir, la política de "aguantar el personal lo más posible" pese a la caída de la producción a la espera de una recuperación, con la que el Ministerio de Producción y Trabajo solía explicar la tendencia del mercado laboral en el inicio de la crisis. Los empresarios parecen no ver una luz cercana al final del túnel.

Por la profundización de la recesión, el 44% de las desvinculaciones fue en el último cuatrimestre

Las cifras del Indec son elocuentes: la caída de la economía del 7,5% interanual en noviembre estuvo tironeada principalmente por el comercio, que se hundió 17%, y la industria, 12,6%. Y sus perspectivas para 2019, con un mercado interno anémico producto de la caída de los ingresos y las altas tasas, no son alentadoras.

Estas ramas, que son la que más asalariados formales emplean (casi un tercio del sector privado), se repartieron casi en mitades los despidos del último bimestre medidos por el CEPA. Fueron aproximadamente 3.800 en la industria y 4.200 en los servicios, entre los cuales el comercio concentró la mayor parte.

Estos números coinciden, además, con lo que le advirtieron fuentes de la UIA a este diario: a raíz del desplome de la producción, casi la mitad de los industriales planean recortar sus planteles de trabajo.

Ante un 2019 en el que sólo el agro promete traccionar positivamente a la actividad, los sectores que más trabajo generan podrían seguir expulsando trabajadores. El director del CEPA, Hernán Letcher, sintetizó así las perspectivas laborales del sector fabril: "En 2016 hubo una caída de la actividad y el empleo industrial y 2018 fue aún peor. En 2017, se recuperó algo la producción pero no el trabajo. En 2019, en el mejor de los casos, si hay una pequeña recuperación de la actividad industrial, no creo que se exprese en el empleo".