Apenas dos meses después de la firma del Memorándum de Entendimiento entre el país y el Fondo Monetario Internacional ( FMI), el Gobierno se encamina a incumplir en septiembre una de las variables críticas comprometidas ante el organismo internacional, la meta de inflación.

Esto es así porque con el dato de inflación difundido ayer por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), de 3,1% en julio, la variación interanual se aceleró hasta el 31,2%. Se ubica por encima del 29% especificado como "límite superior de la banda interior" incluido en la Cláusula de Consulta de Inflación del mencionado Memorándum, presentado el 12 de junio por el gobierno de Mauricio Macri ante la titular del FMI, Christine Lagarde.

Según ese texto, el Banco Central debe discutir con el staff del Fondo la respuesta de política apropiada si la tasa de inflación de 12 meses del IPC excede ese 29%.

Pero la variación interanual ya se ubica muy cerca del "límite máximo" de 32% que obligaría a la Argentina a una consulta con la Junta Ejecutiva del FMI sobre su propuesta de respuesta de política, antes de que los desembolsos del acuerdo estén disponibles, según consigna la página 30 del Memorándum que lleva la firma del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y del ex presidente del Banco Central Federico Sturzenegger.

Esa consulta con la Junta Ejecutiva se explicará la postura de la política monetaria y si el programa respaldado por el Fondo sigue en curso, las razones de las desviaciones de la banda especificada teniendo en cuenta los factores compensadores, y las acciones correctivas propuestas, según se considere necesario, detalla el Memorándum.

Las proyecciones indican que para que eso no suceda, la inflación debería ser de 2% o menos en cada uno de los cinco meses que restan de 2018. Pero las estimaciones ya esperan que el IPC de agosto ronde el 3%. Los analistas creen que la meta máxima del 32% será muy difícil de cumplir.

"Es complicado que dé 32% o menos. Con la dinámica actual y los aumentos de regulados anunciados, será difícil lograr un promedio mensual por debajo de 2%, que es lo que necesitaríamos", mencionó Gabriel Caamaño, de Consultora Ledesma. Sus proyecciones eran de una variación de precios de 32,5% para 2018, pero ahora está corrigiendo hacia el 33 por ciento.

Precisamente, la consultora LCG mencionó que agosto volverá a ser un mes con inflación en alza. Coinciden aumentos puntuales como la suba de electricidad (+24%), combustibles (+6%), prepagas (7,5%), servicio doméstico (12%), electricidad (+24%) y transporte público de pasajeros (colectivos y trenes 10%, y subte 67%). "Estas subas ponen un piso de inflación de 1,5% para el próximo mes", consignó en relación con septiembre.

Matías Carugati, de Management & Fit, coincide en que en los próximos meses impactarán las tarifas y el alza del tipo de cambio, la devaluación que se aceleró en agosto. "Sacando los shocks, el Gobierno no logró todavía que pensemos la inflación en función de las expectativas a futuro", dijo Carugati.

La inercia inflacionaria es la mayor preocupación. "La lógica es que el aumento de los precios regulados sea mayor, de hecho en el acumulado del año viene aún así. Pero en los últimos tres meses, la inflación núcleo superó al promedio", advirtió Caamaño.

LCG también consideró que el reciente repunte del tipo de cambio podría adicionar presión sobre los precios de agosto y, dado el usual rezago del traslado de la devaluación, también a los de septiembre. "Sin embargo, el apretón monetario del BCRA -con promesa de tasas al 45% hasta octubre- y el efecto recesivo que esperamos para los próximos meses podrían no convalidar una disparada de los precios", completó ayer la consultora en un informe.