La Bolsa de Nueva York, después de varias sesiones tumultuosas, volvió a sufrir una fuerte pérdida el jueves, haciendo perder a sus principales índices más de 10% en relación a los récords de fines de enero. 

Según resultados definitivos, el Dow Jones Industrial Average cedió 4,15% o 1.032,89 puntos a 23.860,46 puntos, el Nasdaq, con un fuerte componente tecnológico, retrocedió 3,90% a 6.777,16 unidades y el índice ampliado S&P 500 perdió 3,75% a 2.581,00 puntos. 

Raj Shah, portavoz de la Casa Blanca expresó preocupación por la caída de las acciones, pero continuó destacando los buenos datos de empleo y los beneficios de las empresas, como señal de que “los fundamentos a largo plazo muestran una economía sólida”. 

"Los vendedores tomaron claramente la iniciativa, toda la ebullición que vimos en enero ahora desapareció”, constató Adam Sarhan de 50 Park Investment. “El mercado busca una dirección”. 

Después de haber abierto cerca del equilibrio, los índices poco a poco perdieron impulso, mientras que el mercado obligatorio se tensaba, el rendimiento a 10 años de los bonos estadounidenses subían hasta 2,882%. 

El rápido incremento de esas tasas es uno de los factores que desencadenaron la semana pasada la inquietud en el mercado bursátil, turbulencia que culminó con la peor sesión del Dow Jones desde 2011. 

Pocas grandes empresas salieron ilesas, con gigantes del Dow Jones como Boeing y Caterpillar perdiendo cerca de 5%, como los titanes de la tecnología Amazon y Facebook. Varios otros miembros del Dow perdieron más de 5%, incluidos American Express y Home Depot. 

"El mercado de acciones continuará evolucionando así (con altibajos) sin que sepamos cuando se detendrá”, comentó Art Hogan, de Wunderlich Securities. 

En la bolsa, el ambiente “es más de frustración que otra cosa”, agregó. “No hay realmente pánico (...) es una forma de probar hasta donde puede bajar”. 

Los inversores mantienen también un ojo en Washington, donde el Congreso debe votar un acuerdo alcanzado el miércoles por la mayoría republicana y la oposición demócrata del Senado sobre los presupuestos para 2018 y 2019. 

"La perspectiva de que los gastos del Estado aumenten alimentó el movimiento de venta en el mercado de bonos del Tesoro”, subrayaron analistas de Briefing. 

"El mercado se superó a sí mismo”, dijo Nancy Tengler, jefa de inversiones de Heartland Financial. "Cuando íbamos más rápido de lo que debíamos, nadie cuestionó esto”, afirmó. “Cuando el mercado se equilibra, todos se ponen nerviosos y preocupados”.