A partir de la Resolución 74, publicada en marzo pasado, la Secretaría de Agroindustria modificó el peso mínimo de faena hembras bovinas fijándolo en 140 kg peso res con hueso en vez de los 160 kilos establecidos anteriormente. Ante esto, la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra) presentó semanas atrás un amparo en la Justicia, la cual definiría en breve su “suspensión” por tiempo indeterminado.

“Estaría por salir una notificación al Ministerio de Producción y Trabajo en el cual será notificado de que se suspenda la medida”, señaló el presidente de Ciccra, Miguel Schiariti.

Según el industrial, “lo que está por salir sostiene que la dictado por la Resolución no se puede aplicar hasta que no se resuelva la cuestión de fondo”.

En marzo pasado, Agroindustria sacó la resolución 74/2019 que estableció la baja en el peso mínimo en la faena de bovinos hembras en 140 kilogramos peso res, es decir un peso vivo de 260 kilos.

El argumento según la norma responde a que “en la conversión de alimentos a carne es menos eficiente en las hembras que en los machos, y que hace imprescindible en el engorde de hembras cumplir con ciertas prácticas productivas y de alimentación sin las cuales se producen inadecuadas relaciones músculo/grasa”.

Pero el debate en realidad se inicio el año pasado cuando Agroindustria decidió elevar el peso mínimo de faena del ganado de 270 a 300 kilos tanto para hembras y machos.

"No estamos de acuerdo en que el Estado no sólo nos diga qué producir, sino también cómo producir", señaló el vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Mariano Williams, y más aún “en el actual escenario complicado que está pasando el productor con las tasas bancarias por las nubes con lo cual se debe recurrir a los recursos que uno tiene para pagar sus deudas".

Se entiende entonces que el ganadero está necesitando enviar sus animales por debajo de los 300 kilos estipulados para enfrentar sus pagos. Esto quiere decir que no puede dejar el animal en el campo para que engorde dado los altos costos que eso significa.

Desde la consignaría Campos y Ganados, su titular Oscar Subarroca criticó el pedido de Carbap: “si ellos quieren sacar el animal por debajo de los 300 kilos lo pueden vender a la recría, valdrá menos, pero se puede hacer con lo cual lo que solicitan es inexplicable”.

Ciccra considera que de manera intempestiva y consultando sólo a algunos de los representantes sectoriales, el secretario Luis Miguel Etchevehere, resolvió iniciar un expediente el 28 de febrero de este año, para un día después firmar la Resolución con una serie de inconsistencias y sin ningún informe técnico.

Una cosa es clara: el aumento del peso responde a aumentar más kilos de carne pensando en el negocio de la exportación, que se vio beneficiada por el dólar, lo que impactó en un aumento de los envíos, pero perjudicó en los precios a los productores que destinan su producción al mercado interno que hoy está directamente planchado.