El campo se encuentra preocupado por los altos costos que afronta y así lo refleja el pedido de la Sociedad Rural Argentina (SRA) para que bajen los impuestos de las provincias como la  presentación del Gobierno de una variedad de algodón que permite  reducir un 30 % del uso oneroso de herbicidas.  

La presión impositiva de las provincias aumentó un 78% más que  la economía, entre 2002 y 2016 y el dato surge de la correlación  del incremento de la recaudación respecto del PBI que fue  presentado en el informe “Radiografía de la presión tributaria de  las provincias”, elaborado por el Instituto de Estudios Económicos  y Negociaciones Internacionales de la SRA. 

Luis Miguel Etchevehere, presidente de la entidad, señaló que  “el campo es la actividad más federal de la Argentina, en todas  las provincias hay actividad agroindustrial, por eso nos afecta  sensiblemente la expansión de la presión tributaria de  origen provincial”.

En el reporte se analizan al detalle todos los tributos  provinciales; entre los que más subieron está Ingresos Brutos  (IIBB), que tuvo una variación del 131% en el período analizado y  de esta manera, alcanzó su nivel más alto de presión tributaria,  desde que se creó.

Consecuentemente, hoy IIBB es el tercer impuesto en  recaudación: representa el 4% del PBI cuando, en 2002, era menos  de la mitad (1,7%); sólo es superado por dos tributos nacionales:  IVA (7,1% del PBI) y Ganancias (5,4%).

En los últimos 15 años se vivió una importante expansión de  este impuesto, a raíz de reformas escalonadas que determinaron que  hoy IIBB tenga una participación del 75% en la recaudación de las  provincias, cuando en 2002, lo hacía en un 58%.

Si bien en algunas provincias, la actividad agropecuaria está  exenta del pago de IIBB, el productor termina absorbiendo ese  impuesto cada vez que compra insumos, contrata servicios de flete,  o cualquier otra transacción. 

Por otra parte, tuvo un importante crecimiento el impuesto  inmobiliario rural, en especial en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe  y Entre Ríos. 

En estas cuatro jurisdicciones, el tributo aumentó el doble que  el total del inmobiliario rural y urbano de las 19 provincias  restantes.

Con una variación del 137%, el impuesto a los sellos fue el tributo provincial que más aumentó, entre 2002 y 2016. 

Sin embargo, su incidencia es mucho más baja que la que tiene IIBB: representaba el 7% de la recaudación de las provincias, y  hoy equivale al 9%.

Algunas provincias reaccionaron al reporte de la SRA como en  Misiones, que con Tucumán tiene la más alta presión tributaria  provincial, y que se comprometió a bajar el IIBB a cambio de  alguna compensación. 

El gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz salió a la cancha a  recordar que en su provincia está “exento al sector primario, la  producción agropecuaria, del impuesto a los Ingresos Brutos, y también al sector industrial Pyme que factura menos de $170  millones por año”.

Los costos también se encarecen por la maraña burocrática que  tienen que desentrañar los productores rurales y así  Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) solicitó prórroga para  cumplir con el “Registro de Tierras Rurales Explotadas”, ante la  entrada en vigencia de la Resolución General de AFIP 4096 que lo crea.

Aduce que la complejidad en la instrumentación del aplicativo  por el cual se debe enviar la información a la AFIP hace casi  imposible su envío. 

Para fundamentar recurrió al reclamo de miles de productores  que no han podido dar cumplimiento todavía a lo requerido, como así también de las asociaciones profesionales de contadores que se  han manifestado en ese sentido.

Por todo esto, CRA solicitará al Gobierno Nacional una prórroga  y una adecuación del aplicativo a los efectos de simplificarlo y  que la transmisión de datos se haga de una manera más simple y ágil. 

El Gobierno también precisó esta semana su voluntad de reducir  costos en el sector y así especialistas del Instituto Nacional de  Tecnología Agropecuaria (INTA), de Sáenz Peña -Chaco- y del  Instituto de Genética -Buenos Aires- presentaron el desarrollo de  una variedad de algodón que permite ahorrar un 30% en herbicidas.

Ocurre que el algodón es el recurso textil de mayor importancia  en el mundo y, si bien la Argentina representa menos del 1% de la  producción mundial de fibra, se trata de una de las economías  regionales de mayor escala en el norte del país.

En tanto, la Bolsa de Comercio de Rosario, a través de los  especialistas Julio Calzada y Sofía Corina analizó los costos del  flete sobre los márgenes del productor de soja de las  producciones que llegan desde el norte argentino hacia el Gran Rosario. 

Llegaron a la conclusión de que el flete camionero (corto más  largo) para el productor insume 93 dólares la hectárea en un campo  ubicado dentro de la zona núcleo de producción argentina, a 150 km  de Rosario. 

En distancias más largas, como el caso de un predio localizado  a 700 km del Gran Rosario, esta erogación asciende a 117 dólares  la hectárea mientras que a 1150 km, el gasto de flete total llega  a 141 dólares la hectárea. 

Al hablar ya de gastos sin retorno se anotan los ruralistas  inundados, por eso Comisión Nacional de Emergencias y Desastres  Agropecuarios CNEyDA) recomendó al ministro de Agroindustria,  Ricardo Buryaile declarar la situación crítica en siete partidos  bonaerenses para las explotaciones en: Maipú, General Guido,  General La Madrid, General Alvear, Rauch, Pila y Ayacucho.        
 

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