La relación entre los industriales y el Gobierno llegó a un punto de tensión máxima desde la asunción de Mauricio Macri en diciembre de 2015. En el medio hubo momentos de fuerte cercanía, como el anuncio de la devaluación en lo que fue casi el primer acto presidencial luego del cambio de mando, y de cruces dialécticos, como la acusación de "llorones" de parte del ministro de Producción Francisco Cabrera. Sin embargo, ya son mayoría los sectores y regiones que volcaron en la UIA una situación crítica que ser "imposible" desandar sólo con "medidas tardías".

El presidente de la poderosa COPAL y chair del B-20 dejó una frase que todos los industriales presentes en la reunión de Comité Ejecutivo de la UIA entendieron: "es el propio presidente el que considera que los industriales somos ineficientes". Es un mensaje que no sorprendió porque a cada uno de los presentes les llegó esa definición de parte de algunos funcionarios del Gobierno nacional, incluso aquellos más cercanos a los empresarios.

El escenario de recesión que se vive en las fábricas, a pesar de las estadísticas positivas del INDEC, provocó que los empresarios definieran un plan de acción conjunta con los trabajadores. Si bien las tensiones por las negociaciones paritarias están latentes en distintos rubros de la producción, la alerta por la caída de más puestos de trabajo e incluso de cierres de establecimientos enteros "es una realidad cada vez más cercana".

Sin aplausos

La UIA fue la única entidad grande del sector privado que evitó elogiar el acuerdo con el FMI. Si bien destacaron su necesidad ante la turbulencia mundial, las consecuencias del crédito "provocará una restricción mayor en el mercado interno y llevará a las fábricas a ser grandes depósitos de mercadería importada", afirmaron desde los denominados sectores sensibles.

La respuesta de los industriales reunidos en la UIA, sin embargo, no será de ruptura. El presidente Miguel Acevedo mantiene aceitados sus vínculos con la Casa Rosada, a pesar de ratificar además su rol de llevar los conflictos de las empresas ante los funcionarios. Esa tarea diplomática lo puso ante un desafío que, según sus pares, "lo está resolviendo con mucha pericia".

"Miguel (Acevedo) es dueño, y por eso sabe de lo que está hablando. Entiende los intereses de una gran empresa y a la vez recorre muchos lugares para escuchar la realidad de las pymes y de la sociedad en su conjunto. Es necesario que sepamos cuidarlo. La UIA nunca puede ser opositora porque los socios necesitan respuestas y no choques políticos, pero tampoco vamos a dejar que avance un proceso macroeconómico que pulverice al sector", analizó de manera cruda uno de los integrantes de la mesa chica de la entidad fabril, consultado por BAE Negocios.

En las últimas horas las reuniones entre uniones industriales territoriales y distintos representantes de territorios se multiplicaron. Algunos entienden que el período de gracia para el Gobierno "se terminó", y que "ya no alcanzan con medidas que servían hace un año atrás y que ahora se ponen en marcha cuando la crisis en muy profunda para algunos sectores".

Según pudo saber este diario, la semana próxima podría haber una reunión para "tener una postura conjunta que evite los aprietes de parte del Gobierno", como le sucedieron a los empresarios de los sectores sensibles el martes. "En el kirchnerismo el único que podía apretar era (Guillermo) Moreno. Después el resto era puro maquillaje. Nadie se animó a tanto como estos", se quejaron desde la gremial empresaria.