El Comité Ejecutivo de la UIA tendrá este mediodía una de sus reuniones más complejas, en donde deberá decidir si profundiza su confrontación con el Gobierno de Mauricio Macri y ratifica su defensa de la industria nacional, o deja pasar por alto las fuertes críticas que el ministro de Producción, Francisco Cabrera, le espetó a la central fabril en los últimos días, con un amplio poder de amplificación en los medios de comunicación.

Algunos de dirigentes -los más enconados por el mote de "llorones" que desde la administración nacional dispararon contra los empresarios manufactureros- dejaron entrever que la mesa chica podría abandonar su costumbre de no hacer pública una postura unificada, como sucede con la Junta Directiva, y emitir hoy un comunicado de prensa para ratificar los datos que debatieron en la UIA la semana pasada y que generaron el malestar en el Gobierno.

Sin embargo, deberán convencer a otro grupo que prefiere atemperar los ánimos y evitar una contestación formal de la institución. Allí no sólo están los representantes de los rubros industriales más beneficiados por el rebote de los sectores más dinámicos de la economía, como la construcción, el comercio y la energía, sino también los que pretenden aliviar la tensión con el Gobierno y recuperar la vía del diálogo en una mesa común, lejos de los micrófonos.

El presidente de la UIA, Miguel Acevedo, impuso su mirada públicamente y destacó la importancia de " poner paños fríos" y "empezar a volver a hablar y a empezar a tener discusiones más profesionales". "En línea general con este Gobierno estamos completamente de acuerdo, con las medidas. Son medidas de largo plazo, difíciles de tomar", reconoció, pero también señaló que como industriales "estamos en la línea de batalla". "Estamos viendo entrar productos que para nosotros son subsidiados y eso no se puede tomar como una crítica sino que hay que sentarse a hablar", dijo a Radio 10. Y si bien admitió que no cayeron bien las acusaciones de Cabrera, señaló: "lo vemos como un tropezón".

No es la misma mirada que tienen otros dirigentes. "Tanto este gobierno como el kirchnerista acusaron al empresariado nacional de querer perjudicar a la sociedad. Esa forma sólo busca desprestigiarnos y generar una mala imagen para que no podamos plantear los problemas de fondo", se quejó un ejecutivo de una de las firmas más poderosas que integran la UIA. Hacia allí apuntó el Gobierno sus críticas, y obtuvo como respuesta que las más perjudicadas por el contexto de crisis industrial son las pymes.

Cabrera los calificó de "llorones" a los industriales, algo que en distintas reuniones privadas los funcionarios les habían espetado a los representantes de la UIA. BAE Negocios había señalado esas charlas, que generaban un fuerte malestar entre los empresarios. Pero nunca se imaginaron que un ministro lo iba a hacer público, y mucho menos Cabrera, a quien consideraban el "más cercano a los problemas del sector".

"Cuando no hay argumentos sólidos, lo que queda es la agresividad. Las que están cerrando son las empresas pymes, no las grandes", enfatizó otro referente de la UIA, quien dijo que el ministro de Producción "no entiende nada". El caso de tomates enlatados importados desde Italia fue el comentario del caliente fin de semana industrial, en donde los teléfonos se activaron por encima de la media de un día laboral. "Los empresarios mendocinos no pueden creer que haya realizado estas declaraciones, justo ahí y siendo él de Mendoza, una de las provincias más afectadas por la importación de tomates", se lamentó otro integrante de la mesa chica fabril.

Algunos empresarios analizaron la jugada de Cabrera como una estrategia para ganar terreno perdido en la interna del Gabinete nacional: "Se estará despidiendo o cree que así se estará fortaleciendo", se preguntó otro líder de la UIA.

Lo cierto es que este mediodía cada cual con su propio menú de almuerzo intentará no atragantarse con la confrontación que se generó con el Gobierno. Aunque algunos están convencidos de que la administración Macri buscará avanzar sobre el modelo que el vicejefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui, muestra cuando se lo consulta por el perfil económico argentino a través de un informe de estadísticas que indica la caída del empleo industrial en los países más desarrollados, a favor del crecimiento del comercio y los servicios.