El sello de paz entre la UIA y el Gobierno sirvió para sacar de la primera plana de los diarios un conflicto que se instaló con fuerza en el interior de las fábricas y que encontró muchos puntos en común que hasta el momento parecían diseminados en la vida fabril. Lejos de encontrar grietas, el conflicto por la competitividad generó una inusitada unidad en la visión de la situación macroeconómica, que llevó a la central manufacturera a hacer planteos públicos de alto impacto para una administración que debió dejar de lado argumentos para planteas situaciones de forma.

Si bien del cónclave participaron el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera, la ausencia del presidente Mauricio Macri en la sala "aunque sea para el saludo formal" dejó la sensación del retorno de la "invisibilidad" de la representación industrial. Más allá de los acuerdos, la cúpula industrial dejó claro que no es parte del "club de los devaluadores" porque el encarecimiento del precio del dólar empujó hacia arriba a los costos locales y hacia abajo a las exportaciones.

"Si quieres que algo no funcione, crea una comisión", es una de las frases que se le atribuye al expresidente Juan Domingo Perón. "En este caso, una mesa sectorial", ironizó un integrante del Comité Ejecutivo de la UIA. Aunque reconocieron varios que la recomposición del diálogo podrá funcionar como forma de lograr avances "aunque sea a cuentagotas".

"Me parece importante el diálogo, fue positiva la reunión y tengo expectativas que en esas mesas productivas podamos avanzar con un trabajo artesanal en cada uno de los sectores para encontrar soluciones de fondo", afirmó a BAE Negocios José Urtubey, de Celulosa Argentina y referente salteño de las economías regionales. Justamente el vocal de la UIA fue uno de los que se cruzó fuego con el Gobierno por la acusación de "llorones" que había lanzado Cabrera.

Sin embargo, el Gobierno no dejó cerrado el conflicto con las fábricas locales porque quiso mantener abierto un canal de conflicto. Una fuente de Casa Rosada hizo correr una postura que tiene como destinatario a Luis Pagani, dueño de la multinacional alimenticia Arcor, a quien acusan de ser el impulsor de una suerte de corrida empresaria anti Cambiemos.

El "dueño de los caramelos" había hablado con gobernadores en una recorrida que hizo en varias de sus fábricas que tiene diseminada en diez provincias argentinas. Lejos de llevar su preocupación, se encontró que los mandatarios provinciales y sus funcionarios tienen un diagnóstico "muy pesimista" del escenario en las economías regionales. "Se están perdiendo muchos puestos de trabajo", admitió un empresario mendocino consultado por este diario.

Esa misma fuente señaló que una mesa de conservas se constituyó seis meses atrás, con resultados "al menos inexistentes". "Si tenemos en cuenta que cada vez entran más latas de tomate, de choclo y de muchos productos alimenticios, está claro que la mesa no sirvió para nada sino para que pase el tiempo sin que se sepan antes los reclamos", se lamentó.

Varios integrantes de la UIA, que esperan un informe detallado de parte de Acevedo, Luis Betnaza y Daniel Funes de Rioja, los únicos representantes de la entidad en el encuentro, coincidieron en la necesidad de mantener la postura de "seguir diciéndole al Gobierno la verdad". "Si un ministro le dibuja al Presidente la realidad, que se haga cargo ese funcionario", cuando en el próximo informe laboral se evidencie una sensible caída de puestos de trabajo en el sector industrial, se alarmó otro referente del interior del país.