El Gobierno convocó para el mediodía del lunes a tres principales dirigentes de la UIA para limar las asperezas que se generaron en las últimas horas y que llevó incluso a agrietar la sólida unidad que los empresarios habían demostrado ante la escalada de la beligerancia dialéctica con los funcionarios. El cónclave será a partir de las 12.00 en Casa Rosada, en donde el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera, recibirán al presidente de la UIA, Miguel Acevedo, y a sus dos vicepresidentes más encumbrados en la sucesión del poder industrial, Luis Betnaza (Grupo Techint) y Daniel Funes de Rioja (COPAL).

Fuentes empresarias consultadas por BAE Negocios confirmaron que Peña fue el encargado de invitar a los directivos de la UIA, en lo que se consideró como una señal que apunta a distender la relación que pareció alcanzar límites inéditos de la administración Macri con el núcleo del círculo rojo. Lejos del oficialista estilo del "diálogo", el cruce verbal a través de los medios resquebrajó la relación e incluso se filtró en el seno de la entidad fabril.

La invitación de Peña la recibió Acevedo, quien irá a Balcarce 50 "en son de paz" flanqueado por los representantes de dos sectores que atraviesan situaciones diversas. Mientras Techint es uno de los beneficiarios por el boom de la construcción y el efecto Vaca Muerta, entre otros puntos, la COPAL sufre a su interior la crisis de la competitividad en el sector alimenticio, el más rentable de la actividad por su relación con la actividad primaria.

Sin embargo, en el caso de la multinacional del acero hay una preocupación ascendente por la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de cerrar las fronteras al acero y el aluminio, lo que pone en un punto de tensión ante la falta de reacción del gobierno argentino. Mientras que las alimenticias tendrán como voz a Funes de Rioja, que ocupa el cargo designado por la administración central en el Bussines 20, la representación empresaria del G20 que sesionará en la Argentina.

Afuera quedarán otros vicepresidentes más críticos, como el ejecutivo de Arcor y mano derecha de Luis Pagani, Adrián Kaufmann Brea, quien sostuvo con números fríos la caliente situación por la que atraviesan las empresas alimenticias de las economías regionales. Por caso, la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Villa Regina, en Río Negro, cuestionó al ministro Cabrera, a través de una carta, las declaraciones radiales en las que sostuvo que "el problema de la manzana en el Alto Valle es la ineficiencia tecnológica de los frigoríficos". Allí señalaron que esos establecimientos fueron los que más invirtieron en la cadena de valor.

Tampoco estarán representantes textiles, del calzado, azúcar, madera y otros sectores afectados por la combinación de la caída de rentabilidad, a partir de la baja competitividad y la lluvia de importaciones. Aunque tanto Acevedo como Betnaza y Funes no visitarán la Casa Rosada para expresar posturas personales sino para hacer un resumen del escenario que la Junta Directiva y el Comité Ejecutivo de la UIA.

En el medio, el clima interno en la central fabril se enrareció: mientras Cristiano Ratazzi (FCA Argentina y Adefa) criticaba a los "sectores que no son competitivos y lloran sin buscar competitividad", José Urtubey (Celulosa Argentina y Salta) dijo que la Argentina no es competitiva en el mundo al señalar que "hay un combo que no es bueno, tasa de interés alta e importaciones desmedidas, con líneas crediticias que se discontinuaron".

Como dato que el Indec difundió ayer, la capacidad instalada de enero se ubicó en 61,6%, apenas 1% por encima de 2016 y con una baja del 2,4% en relación a diciembre pasado. Esa fue la respuesta a la falta de inversiones que reclamaron Cabrera y Mauricio Macri: "Si no se usan todas las máquinas porque no hay consumo interno ni condiciones para competir en el mundo, nadie va a invertir, mucho menos va a llegar la lluvia de inversiones del exterior".