El resurgimiento del crecimiento en Europa da pocas señales de estar perdiendo fuerza, y los economistas están tomando nota.

En la encuesta mensual de Bloomberg, la primera del año, los encuestados aumentaron su perspectiva para el 2018 hasta el 2,2 por ciento, cerca del ritmo del 2,4 por ciento estimado para el año pasado, el máximo en una década. El optimismo contrasta con la visión apagada a comienzos de 2017. Los economistas en ese entonces consideraban que el impulso se estaba ralentizando, pero tuvieron que actualizar las proyecciones una y otra vez para mantenerse al día con el rendimiento de la economía.

La zona formada por 19 países comenzó el año con una serie de números positivos, entre ellos un dato de confianza empresarial más sólido en Alemania y Francia, sus mayores economías. Después de que la zona del euro se ha librado del calificativo de "hombre enfermo" que se le puso durante mucho tiempo, las mejoras han dado un nuevo ímpetu a los "halcones" del Banco Central Europeo para presionar para que se ponga fin al estímulo monetario de la era de la crisis.

El BCE ha reconocido la recuperación, y señaló en comentarios publicados la semana pasada que ve una expansión "cada vez más autosuficiente". El documento, un acta de su reunión de política de diciembre, también señaló que los recortes fiscales de Donald Trump en Estados Unidos podrían tener un impacto mayor al esperado en el crecimiento de la zona del euro.

Además, en el documento también hay indicios de que su orientación sobre acciones futuras en materia de política monetaria podría revisarse a principios de este año. No obstante, dado que la inflación aún está por debajo del objetivo del BCE de justo por debajo del 2 por ciento, cualquier cambio será gradual. Los economistas prevén un crecimiento de los precios al consumidor de un promedio del 1,5 por ciento este año y el 1,6 por ciento en 2019, y ningún aumento en las tasas de interés hasta 2019.

A medida que la economía mejora, el euro ha recibido un impulso, y ya ha subido un 1,6 por ciento este año, después del salto del 14 por ciento en 2017. Existe el riesgo de que esto incida en el crecimiento y reduzca la inflación general.

La producción industrial de la zona del euro subió más de lo previsto en noviembre y el desempleo continuó disminuyendo lentamente. Un índice de actividad de gerentes de compras aumentó al nivel más alto en siete años en diciembre.

En Alemania, la economía más grande de la región, la confianza empresarial está cerca de un máximo récord. Esto es a pesar del estancamiento político que ha hecho que la canciller Angela Merkel sea incapaz de formar un nuevo gobierno de coalición desde las elecciones de septiembre. Sin embargo, ha habido cierto progreso en este tema, y su partido llegó a un acuerdo preliminar con los socialdemócratas a fines de la semana pasada.