La actividad de la construcción retrocedió 5,9% interanual en agosto tras la abrupta devaluación que siguió a las elecciones primarias, informó ayer el Indec, que al mismo tiempo relevó en sus encuestas cualitativas un significativo deterioro en las expectativas de los empresarios del sector. De acuerdo al organismo, el rubro revirtió la tibia desaceleración que se había observado en el mes previo, cuando la baja había sido de sólo 1,7% frente al mismo período del año pasado e incluso había ascendido 3,5% mensual.

Ahora esa mejora desestacionalizada fue de apenas 0,4%, con lo que el rubro acumuló un derrumbe del 8% desde enero.

La construcción es un sector sumamente volátil, cuyo crecimiento está estrechamente ligado al desempeño general de la economía. En 2018, había iniciado con saltos del 20% en el primer bimestre y lo terminó en diciembre en la misma magnitud, pero con signo contrario.

La actividad se encuentra paralizada por diversos factores: el ajuste fiscal que recortó el gasto en obra pública; las sucesivas rondas devaluatorias que encarecieron los insumos y el precio de las propiedades y frenó el interés de los inversores; las tasas de interés en niveles exorbitantes y la falta de oferta de crédito hipotecario, el cual había vivido un boom de la mano de los UVA, pero al estar atados a la inflación desaparecieron del mercado cuando comenzaron a espiralizarse los precios, hace ya más de un año.

Mientras tanto, los contratos de Participación Público Privada ( PPP) nunca terminaron de arrancar debido a la disparada del costo del financiamiento tanto en el mercado internacional como en el local por la política contractiva del Banco Central.

Las encuestas cualitativas a empresarios elaborada por el Indec son contundentes respecto al pesimismo que reina en el sector: el 70% de los titulares prevé una baja de la actividad, sin distinción entre quienes realizan mayormente obras públicas o los que se dedican a obras privadas. El 30% restante no avizora cambios. Y el 0% espera algún tipo de mejora.

En ese sentido, sólo el 2,4% de los que se dedican a obras privadas incrementarán su personal. El 53,7% lo mantendrá igual y el 43,9% lo disminuirá.

Entre las que llevan adelante mayormente obra pública el escenario es más sombrío. El 67,9% despedirá empleados, el 30,8% mantendrá estable su planta y el 1,3% lo expandirá.

En cuanto a los insumos, el consumo de asfalto subió 12,9%, en parte impulsado por la obra pública electoral. De hecho, en el acumulado del año cayó 12,%. Le siguió el yeso con un avance del 10,4% (el único que no se hundió desde enero) y las cales con un modesto 0,8%.

El resto de los elementos utilizados en la actividad finalizaron el mes con contracciones de hasta 20,6%, como en el caso de los mosaicos y del 21,5% en lo que va del año como los artículos sanitarios de cerámica.

Por su parte, el empleo registrado disminuyó 2,3% según los datos disponibles a julio, aunque rebotó 1% frente a junio. En el sector estiman una pérdida de 5.000 puestos de trabajo mensuales, bajo la regla del 1 a 1: un trabajador informal por cada uno formal.

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