El empleo registrado se mantuvo literalmente estancado en agosto y no hay expectativas de que mejore hacia adelante: tuvo variación de 0% tanto en la interanual como en la comparación libre de estacionalidad contra julio, según los datos oficiales del SIPA. Además los empresarios mostraron fuerte pesimismo hacia adelante: la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) del Ministerio de Trabajo mostró una caída de 0,4% en sus expectativas de creación de puestos hacia adelante y fue el nivel más bajo de los últimos 9 años.

La fuerte recesión muestra así una de sus principales consecuencias. En agosto, según datos del Indec, la actividad dio caída de 1,6% interanual, aunque hubo recuperación de 1,3% contra el mes anterior. Es decir: siguió en el pozo pero con dirección hacia arriba. Hacia adelante es destacable que los datos de agosto no incluyen el efecto del último golpe devaluatorio, que fue hacia fines de ese mes. Para septiembre se esperan niveles de actividad magros y habrá que ver cómo acompañan los niveles de empleo.

El director de Estudios Macroeconómicos y Estadísticas Laborales del Ministerio de Trabajo, José Anchorena, por un lado destacó que agosto fue un mes tranquilo y predevaluación y por otro se mostró conforme porque el empleo asalariado reaccionó mejor que la actividad en la comparación interanual: "En agosto el empleo asalariado registrado resistió en forma interesante dado los índices de actividad. El empleo asalariado registrado muestra poca elasticidad frente al nivel de actividad. Viendo la variación interanual de actividad esperaríamos que pasara otra cosa en el empleo pero vemos relativa estabilidad".

El director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (CEPED), Javier Lindenboim, explicó ese fenómeno: "Los empresarios no se desprenden de sus empleados como primera opción sino que primero deciden hacer suspensiones, disminuir horas extra y otras políticas de ese estilo. En casos de mucha persistencia de las dificultades, recién ahí echan el personal".

Y agregó: "Estos datos hablan de un país que está parado, con un empleo que está parado. Estamos complicados pero venimos complicados hace años. Lo que no pasa es que el empleo vaya para atrás y eso es una diferencia importante. Y hacia adelante es una carrera contrarreloj: si se detiene la caída del nivel de actividad, sobre lo que hay indicios de que estaríamos en un punto de estancamiento y ya no de caída, es altamente probable que el empleo tarde en recuperarse pero que no caiga. Si el nivel de actividad sigue declinando con este mismo ritmo, ahí sí vamos a entrar a una instancia de pérdida de empleo. Pero son elucubraciones".

A la par de un empleo registrado clavado en una variación de 0% y una actividad cayendo 1,6%, el sector privado mostró, tal como señaló Anchorena, una mejora de 0,4% interanual y una caída de 0,1% en la comparación contra julio. El analista del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), Daniel Schteingart, explicó: "El dato de asalariados formales privados es un buen termómetro del sector productivo. Ahí frenó la caída en la comparación mensual. Estuvo estable. Más que nada por el agro. La industria expulsó 4.000 empleos y el agro creó 7.000. Eso debe tener que ver con el inicio de la nueva campaña agrícola y el fin de la sequía. En los próximos meses creo que vamos a volver a encontrar una tendencia a la baja del empleo formal. Las expectativas empresarias de la EIL muestra que la cuestión sigue empeorando".