Cada sobre incluyó el “valor actual” por las obras, que equivaldrían a un pago “al contado” de las mismas o costo industrial y un monto anual por los Títulos de Pago por Inversión (TPI) que incluye los intereses por el financiamiento.

En el sector calculan que para saber el costo final, se debe multiplicar por diez el valor de los TPI, lo que termina arrojando precios un 85% superiores en relación a la modalidad tradicional de obra pública, en una operación análoga a pagarla en cuotas.

Sin embargo, en Vialidad aclaran que “no es el mismo TPI todos los años”, por lo que multiplicar ese valor por el plazo de contrato no corresponde y se debe tomar el valor presente del proyecto. “Por ejemplo, el TPI que se da en la apertura es la cuota del 2025, y recién se empieza a pagar en 2021, con las principales obras ya comenzadas en octubre es decir casi listas”, precisaron fuentes de la cartera para destacar las ventajas del esquema.