El anuncio, a una hora del cierre del mercado, de Miguel Ángel Pichetto como compañero de fórmula de Mauricio Macri de cara a las presidenciales despertó una rápida euforia en el mercado. Las acciones y bonos argentinos se dispararon. Aunque los analistas advierten que no puede tomarse como tendencia definitiva, plantean que algunos inversores especulativos leyeron en la noticia mejores condiciones para un triunfo oficialista, algo que prefieren al considerar que así tendrán condiciones más favorables para renegociar una deuda que saben impagable.

La presentación del vice con el que Macri enfrentará a la dupla Fernández-Fernández generó ayer un salto de las cotizaciones (ver aparte), típico ante noticias de este calibre. Los operadores afirmaron que habrá que esperar algunas ruedas más para saber cómo evolucionará en el futuro cercano. Pese al rebote, los golpeados activos argentinos permanecen en un muy bajo nivel producto de los temores de default que despertó el endeudamiento récord realizado por el Ejecutivo actual.

Pese al festejo, advierten que los problemas financieros estructurales continuarán

Para Sabrina Corujo, de Portfolio Personal, la euforia del cierre marcó una clara señal: "La noticia de Macri-Pichetto le gustó al mercado porque le daría una mayor competitividad a Macri para una posible reelección". El analista financiero Christian Buteler coincidió: "En primera instancia, hubo una aceptación. Cuando salgan las encuestas con estos datos, veremos cómo resultan. Y el mercado irá ajustando su comportamiento a cómo venga la intención de voto".

"Hay que esperar una semana por lo menos para saber cómo reacciona el mercado, por tres operaciones de cierre no se puede decir que el mercado tomó una determinada tendencia", advirtió el economista Estanislao Malic, que puso el foco en el plano estructural y aseguró que la clave es la situación económica y no el escenario político. "Primero hubo corrida y disparada del riesgo país; después apareció la chance de que Macri pierda", sintetizó.

"El mercado ve insustentabilidad, un sector externo totalmente deteriorado, un modelo que dilapidó reservas a un ritmo inusitado, no hay dólares y por eso un bono que vence en un año y medio paga 18% de tasa. Los fundamentals son pésimos, entonces lo lógico es salir de Argentina, como ocurre desde hace un año. El riesgo país bajó de 1.000 a 800 y pico. Ok. Pero estructuralmente la tendencia es que el mercado está saliendo. Hoy, el Gobierno tampoco puede emitir deuda", dijo Malic, que no descartó un nuevo declive después del éxtasis.

Operadores coinciden en que habrá que esperar las próximas ruedas para ver la tendencia

Al respecto, Buteler señaló: "Las fórmulas no nos cambian la realidad. Estas son reacciones ante novedades que surgen pero los problemas de fondo siguen exactamente igual que hace 24 horas. Me refiero, por ejemplo, a cómo se van a pagar los vencimientos cuando se terminen los dólares del FMI".

Con ese cuadro estructural, la gran pregunta es por qué el mercado saltó ayer. Ante vencimientos impagables por US$150.000 millones que quedarán como herencia para el próximo mandato, los acreedores prefieren ir a negociar con un Ejecutivo 100% promercado. Incluso aunque CFK se definió "pagadora serial" de deuda.

"Puede haber una preferencia por un Gobierno más promercado porque dará mejores condiciones si se renegocia. La historia demostró que los gobiernos liberales están dispuestos a avanzar sobre cuestiones internas para cumplir con la deuda y cuando hacen canjes, como hizo Federico Sturzenegger (en 2001), los hacen de forma muy perjudicial para Argentina", afirmó Malic. Aunque ligó ese comportamiento a los llamados fondos buitre. "Los grandes jugadores (compañías de seguros, fondos de inversión) piensan en tener un papel con un rendimiento más o menos digno y un esquema macroeconómico que garantice que se va a pagar. Eso el macrismo demostró que no lo puede brindar".

Santiago López Alfaro, de Delphos, divergió: "Este Gobierno emitió cerca de US$80.000 millones en bonos que fueron comprados por los fondos gigantes del exterior que definen los precios y ellos confían en el acuerdo con el FMI y quieren mantener el statu quo. No quieren salir a negociar con nadie más".