La intención del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, de abrir el Mercosur comenzó a debilitarse a partir de las diferencias con la diplomacia  e incluso con un sector de los militares “industrialistas” que rechazan imponer, por ejemplo, la rebaja en el arancel externo del bloque.

Fuentes oficiales brasileñas confiaron a BAE Negocios que “existe una diplomacia como Itamaraty que dice: ‘cuidemos el vínculo con la Argentina, no rompamos el Mercosur, no bajemos aranceles antes de un nuevo gobierno’”.

Asimismo, describieron la presencia de un "sector militar poderoso", en sintonía con la Confederación Nacional de la Industria (CNI), que también hace su juego. “Existe una tradición fuertemente nacionalista y la figura de (el ministro de Economía) Paulo Guedes cae definitivamente mal. Por eso, se vieron reacciones airadas al intento por bajar el arancel externo antes de la asunción del presidente electo Alberto Fernández”, ampliaron desde el mismo seno del Gobierno brasileño.

Fuentes del Palacio San Martín señalaron a este medio que durante las dos primeras jornadas del Grupo de Mercado Común, en Brasilia, “Argentina fue la única que se opuso al pedido de Brasil de, al menos, analizar la rebaja en el arancel externo”.

Defensa de Cancillería

En varios despachos del Planalto ya no creen que Alberto Fernández rechace el acuerdo  entre la UE y el Mercosur  que anunció el Gobierno de Mauricio Macri en junio. Uno de los que ofició de vocero de este pensamiento es el secretario de Comercio Exterior del Ministerio de Economía de Brasil, Lucas Ferraz.

Desde la diplomacia del vecino país dejaron en claro que “no se piensan políticas nuevas para el Mercosur ni cambios sustanciales hasta que asuma el nuevo gobierno en la Argentina”.

Ferraz también dijo que no está en discusión la disolución de Mercosur, sino "eventuales flexibilizaciones". Y agregó: "Lo que pasará con la relación Brasil-Argentina dependerá mucho de la postura del nuevo Gobierno", y remarcó la necesidad de diálogo porque el bloque comercial sudamericano es un importante para la economía brasileña.

Según las fuentes brasileñas, el gobierno de Bolsonaro tiene la intención de iniciar negociaciones de libre comercio con Estados Unidos, México, Japón y Vietnam en 2020, como se conoció anteriormente. “También esperamos concluir en 2020 negociaciones para una zona franca con Singapur, Canadá y Corea del Sur”, agregaron.

Analistas políticos reiteran que el activo más importante de Brasil era su cuidado del medio ambiente y la política exterior de Itamaraty, que independientemente de los gobiernos tenía una coherencia. Las dos cuestiones están en crisis. Las decisiones y declaraciones de Bolsonaro "han generado muchos conflictos en los últimos tiempos", admiten.

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