n La industria sigue siendo uno de los sectores más golpeados por la recesión y dio en julio una caída de 5,7%, motorizada por la contracción de los tirones de demanda que le generaban el consumo interno, el agro y la construcción. Ahí no se ven aún los impactos de la renovada ola inflacionaria causada por la brusca devaluación de agosto, pero sí refleja la sequía, el parate en la obra pública en la búsqueda de achicar (y ahora eliminar) el déficit fiscal y la primera disparada del dólar, allá por mayo de este año.

El dato fue publicado ayer por el Indec en el informe del Estimador Mensual Industrial (EMI) correspondiente a julio. Mostró además que el acumulado del año abandonó el territorio positivo y quedó en 0%. Lo evidente para el actual escenario de profunda y tal vez prolongada recesión indica que cerrará nuevamente en números negativos.

El 2016 había mostrado una caída de 4,6% generada por la devaluación y su correlato de disparada inflacionaria y caída del consumo. En 2017 se registró una recuperación parcial de 1,8%, de la mano, en buena parte, de la demanda de la obra pública en año eleccionario. Ahora todo parece indicar que vuelve a terreno negativo. Desde diciembre de 2015 el sector acumuló una pérdida de 89.000 puestos de trabajo.