El empleo industrial acumula una baja cercana a los 135.000 puestos desde que Mauricio Macri asumió el poder presidencial en diciembre de 2015. La depresión laboral fue una alerta que mujeres y hombres que conducen las fábricas habían puesto de relevo durante los primeros tres años de Cambiemos, y sienten que no fueron escuchados ante la aplicación de una política de destrucción del aparato productivo. El punto de quiebre llegó en 2018 cuando se profundizaron los despidos y explicó que en la comparación interanual de marzo pasado la destrucción de la mitad de las fuentes laborales extinguidas.

Los datos que maneja la UIA corresponde al tercer mes del año, y fuentes consultadas por BAE Negocios reiteraron la alerta de continuas caídas ante la "ausencia de un plan de reactivación industrial que frene la sangría mes a mes del empleo fabril". El dato contundente es de 134.723 trabajadores menos en las fábricas argentinas, principalmente en las pymes.

"El empleo registrado en el sector manufacturero presentó durante marzo de 2019 (último dato disponible) una caída de 0,5% con respecto al mes anterior (-6.019 asalariados) siendo dieciséis los meses consecutivos de caída intermensual", destacó el último informe del Centro de Estudios de la UIA.

“La estabilidad es central, pero es fundamental la activación de una línea de crédito para la producción

En tanto que "en términos interanuales, durante marzo la industria manufacturera registró 68.994 trabajadores formales menos que en el mismo mes del año pasado (-5,8%)". Esos datos son los últimos disponibles de manera oficial aunque la falta de consumo interno, la baja competitividad para las exportaciones pero especialmente la imposibilidad de financiar la producción dejaron certeza de que "los despidos se mantendrán por efecto goteo".

Los casi 69.000 puestos menos durante el último año son la mitad de los aproximadamente 135.000 que perdió en el trienio cambiemita la industria nacional. "Cada puesto perdido genera un nuevo subocupado o un informalizado. El valor salarial se deteriora tanto que profundiza la crisis del consumo", alertó uno de los integrantes de la mesa chica de la entidad.

Los industriales creen que la inyección al consumo que implementó el Gobierno nacional a través de la mejora del programa Ahora 12 o los créditos Anses destinados a jubilados "servirán para mejorar la situación contextual, especialmente del comercio", pero alertaron que la situación financiera profundiza el riesgo de una mayor crisis en las pymes industriales.

Las quejas apuntan directamente a las tasas de interés de las Leliq, que a pesar de haber mostrado una fuerte baja en los últimos días, "sigue siendo, lejos, la más alta del mundo". "Sabemos que la estabilidad es central para planificar los negocios, pero es fundamental la activación de una línea de crédito para la producción".

"El escenario no se suaviza porque no hay crédito productivo, ya que los planes recientes puede ayudar un poco pero se necesita financiamiento para producir", enfatizó otro integrante de la UIA. En la casa fabril pidieron poner la lupa en el sistema de Leliq: "hay que reformarlo para desarmarlo porque es una bomba que afectará a la industria".

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