La actividad industrial volverá a crecer en 2018 y podría emparejar la misma marca que había cuando asumió el Gobierno de Mauricio Macri, pero se prevé que los sectores que recuperaron su nivel de actividad durante el año pasado profundizarán su dinamismo mientras que las ramas perdedoras mantendrán su ritmo contractivo. De confirmarse esta perspectiva, el empleo en las fábricas tendrán una nueva caída o se congelarán, según un informe de la consultora Ecolatina.

De acuerdo a las estadísticas que arrojó el Estimador Mensual Industrial (EMI) del Indec, las ramas que más avanzaron fueron aquellas vinculadas a los "sectores ganadores" de la economía. "Por caso, la demanda interanual del sector construcción (+9,8%) traccionó la producción de insumos básicos. En el mismo sentido, la recuperación de la producción agropecuaria (+4,6%) alentó al bloque metalmecánico (+8,5%, impulsado por maquinaria agrícola)", destacó el informe.

Esos sectores lograron un gran despegue gracias a la nula o escasa competencia externa con productos importados, en donde no tuvo injerencia la apertura comercial o el atraso cambiario. "En el mismo sentido, un crecimiento motorizado por las industrias más pesadas va en línea con un consumo interno que repunta, pero que no es acompañado por el consumo masivo. Mientras que el primero habría trepado 3,1% interanual en 2017, el consumo masivo cayó 1% en esa misma comparación, marcando su segundo retroceso al hilo", analizó Ecolatina.

La consultora destacó el agravamiento del rojo industrial en el intercambio comercial con el resto del mundo. Según sus estimaciones, el déficit superó los u$s48.000 millones en 2017, con una diferencia del 23% interanual, cuando había rozado los u$s39.000 millones.

Luces de alerta

"En un contexto de compromisos externos crecientes, esta situación enciende luces de alerta: a lo largo de la historia argentina, la mayoría de los procesos de crecimiento se vieron limitados por la oferta de dólares. Por lo tanto, de agravarse la sangría de divisas por esta vía, podría acarrear problemas por el lado de la provisión de moneda extranjera (asumiendo que las exportaciones de bienes y servicios no despegan). No obstante, vale aclarar, esta situación luce poco probable en el corto plazo", alertó el informe.

La prolongación de un dinamismo que mantenga los beneficios a los sectores de gran dinamismo en 2017 por sobre los atrasados en la reactivación fabril "agravaría la destrucción de puestos de trabajo o, en el mejor de los casos, no se revertiría la que tuvo lugar hasta el momento". Sucede que la preponderancia de los sectores capital intensivos por sobre aquellos trabajo intensivos generará que "la recuperación de la industria no se derramaría hacia el mercado de trabajo".

"La falta de dinamismo del empleo registrado industrial es una marca de los últimos dos años. Mientras que el empleo formal agregado "pegó la vuelta" (en los primeros once meses de 2017 se crearon 77.000 puestos de trabajo, más que recuperando los 71.000 perdidos en igual período 2016), el trabajo manufacturero registrado continuó en retroceso: en el acumulado a once meses, se perdieron 18.000 empleos, elevando a 65.000 la destrucción de puestos de trabajo industriales desde la asunción de Cambiemos", enfatizó Ecolatina.

Los puestos de trabajo formales creados a partir del dinamismo de la construcción, el comercio minorista y mayorista, y el sector agropecuario poseen salarios inferiores a los industriales. "Por ende, aunque el desempleo no aumenta, se debilita el mercado laboral", destacó.