A pesar de que el dólar acumula en el mes de julio un retroceso del 5,6% frente al peso, la inflación se mantendrá en niveles elevados y llegaría cerca del 2,7 por ciento, producto del progresivo traslado a precios de la reciente megadevaluación.

Entre los diversos economistas consultados ayer por BAE Negocios, el analista de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño, señaló que "de acuerdo con nuestras estimaciones preliminares, la inflación de julio está siendo de un 2,7 por ciento. Se observa el impacto progresivo de la devaluación en los bienes transables, básicamente por los insumos dolarizados".

A juicio del economista jefe de la Consultora Ledesma, "con el correr del tiempo la inflación mayorista pasa a los minoristas. En el segmento de los alimentos, la inflación de julio va a estar por arriba del tres por ciento y la núcleo puede ser también del 2,7 por ciento. Sin dudas, que se ve el efecto del frenazo fuerte de liquidez; eso juega. Pero en agosto podemos esperar que la inflación siga alta". Caamaño consideró que en los próximos meses habrá un impacto por los aumentos en el transporte y los servicios, y ve un IPC anual del 32,1%.

Por su parte, el director del Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres & Asociados, Fausto Spotorno, estimó una inflación del 2,8% para julio. Analizó que "la recesión empieza a golpear" y que "la núcleo va a estar cerca de 3 por ciento".

Para Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, el IPC de este mes será del 2,5%. "El traslado a precios se mantiene porque es muy gradual. Tenemos una demanda muy baja en el consumo pero en la Argentina además de los costos del dólar, existe un componente especulativo". En este momento, "no se pueden tomar medidas que alienten el consumo, por más que resulte antipático", evaluó.

En el caso de Amilcar Collante, economista del Centro de Estudios Económicos del Sur, prevé que el IPC del mes en curso esté "por debajo de 3%. Hablamos de un descenso pero en niveles altos". Collante expresó que la política monetaria de tasas de interés altas "hoy sirve para combatir la inestabilidad macroeconómica pero es insostenible en el tiempo. Hay que bajar las tasas pero lentamente para que no repercuta en el dólar; tomar medidas para no ir corriendo al dólar".

Después del 3,7% de junio informado por el Indec, los economistas señalan que la inflación se desaceleró en julio, ya que hay un relativamente menor traslado a precios de la devaluación porque las empresas ven que la demanda está enfriada. Los rubros que más habrían incidido son alimentos y combustibles, y el turismo por las vacaciones. En el mes pasado, la inflación en los alimentos trepó al 5,1 por ciento y aunque junio quedaría como el pico de la crisis, se mantiene la incertidumbre sobre una baja sustancial.