Si por algo ya podrá ser recordada la undécima cumbre ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Buenos Aires, es por el resonante enfrentamiento dialéctico entre los Estados Unidos y China, en torno al rol de la organización, y con la administración de Donald Trump tomando cada vez mayor distancia a pesar del esfuerzo del resto de los países.

Apenas unas horas después de la apertura de las sesiones ordinarias, en el hotel Hilton, las posiciones enfrentadas ya se habían expuesto. El representante comercial de los Estados Unidos, Robert Lightlizer, fue uno los primeros oradores de la conferencia ministerial de la OMC y sostuvo en forma categórica que "resulta imposible negociar nuevas normas, si las actuales no se respetan". Para el auditorio de 164 delegaciones de todo el mundo, fue la frase que menos deseaban escuchar y las miradas entre los principales referentes no pasaron inadvertidas.

"Con las normas actuales es más difícil alcanzar el crecimiento económico", fue el segundo de los estiletazos del representante enviado por Trump. "Nos preocupa que la OMC esté perdiendo su enfoque principal y se esté convirtiendo en una organización focalizada en conflictos", aseguró Lightlizer, ante la conferencia ministerial. Los menos de cinco minutos que duró su alocución parecieron una eternidad por la profundidad y dureza de las palabras, que confirmaron lo que se presumía: la gran crisis que enfrentará la OMC con Estados Unidos asumiendo negociaciones unilaterales y desconociendo el llamado "sistema de reglas". Una incertidumbre total.

Un rato más tarde, se hizo presente el otro gran jugador de la economia actual, China. Tal como se aguardaba, la potencia de Asia aseguró que profundizará su proceso de apertura comercial, al alertar además sobre el desafío que representa el avance del proteccionsimo. Al intervenir en la sesión plenaria de la MC11, el ministro de Comercio, Zhong Shan, resaltó que su país "está comprometido con el sistema multilateral de comercio y con la economía abierta a nivel mundial. La globalización es un proceso de tendencia histórica irreversible, por lo que abrirse al mundo es imprescindible para la prosperidad".

En un claro mensaje a todas las naciones y en especial a Trump, el ministro de Comercio de China aseguró que "ahora enfrentamos grandes desafíos. El proteccionismo comercial está creciendo. Creemos que no hay ningún país que pueda ser capaz de alcanzar el éxito en el aislamiento y que ninguna institución pueda reemplazar a la OMC". Aunque no resultó sorpresivo, fue un bálsamo para todos los presentes, luego de la agresividad en el mensaje de Estados Unidos.

Sin esencia

Bajo la penetrante mirada del director general de la OMC, Roberto Azevedo, y de la presidenta de la cumbre, Susana Malcorra, el representante comercial de Estados Unidos no dudó en afirmar que "la OMC está perdiendo su esencia" y que "cinco de los seis países más ricos, dicen ser países en desarrollo; algo está funcionando mal".

China insistó en "construir una plataforma de cooperación" y en la mejor señal a EE.UU., el ministro recordó que hace poco el presidente Xi Jinping dijo que "vamos a estar más abiertos al mundo; en 15 años, China importará 24 billones de dólares de los Estados Unidos e invertirá 2 billones de dólares en el mundo".

En el final de su discurso, el mensaje de China fue: "Unamos nuestras manos y tomemos acciones para defender la autoridad de la OMC y apoyemos al sistema económico mundial, con una dirección más equitativa y racional". En noviembre del 2018, China será la sede de una enorme exposición importadora en Shanghai, "un gran paso para promover la globalización económica", señaló el ministro Zhong Shan.

  • Rusia criticó las sanciones que decidió la administración Trump

La Federación Rusa, ante el auditorio de 164 delegaciones de la MC11, advirtió que las sanciones son las “formas agresivas” de proteccionismo y acusó directamente a los Estados Unidos de imponer barreras comerciales para “beneficiar a su empresas”.

“Las prácticas contra la competencia y las medidas proteccionistas generan consecuencias negativas para el comercio. Hoy estamos viendo formas agresivas de proteccionismo a través de las sanciones”, aseveró ayer el ministro de Desarrollo Económico de Rusia, Maxim Oreshkin.

“Tenemos a la fecha suficientes pruebas de que el país que más barreras ha puesto a miembros de las OMC lo hizo para beneficiar a sus empresas”, cuestionó el funcionario ruso, en referencia a los relevamientos que la OMC hace de manera periódica sobre los mecanismos de control de comercio de sus miembros.

Por último, Oreshkin afirmó que el comercio mundial “está en momentos turbulentos, por lo que la OMC debe trabajar en reformas” y consideró que las “inversiones son necesarias para desarrollar el comercio”.

Desde marzo de 2014, EE.UU., la Unión Europea y algunos de sus aliados pusieron en marcha sanciones individuales y sectoriales contra Rusia por su actuación en la crisis de Ucrania y por lo que califican de “anexión ilegal” de Crimea.

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