Con valores medidos a noviembre pasado, el productor que destina parte de su campo a la soja, perdió un 22,5% respecto de lo que recibió en marzo último. De esta forma la rentabilidad del sector es la más baja de los últimos 16 años.

Los datos fueron consignados por el economista del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de Fundación Mediterránea, Juan Manuel Garzón, quien sostuvo mediante su cuenta de twitter que "los productores enfrente el precio más bajo de la soja de los últimos 16 años", frente a aquellos que expresan que "le dieron todo al campo", el gobierno se olvido de "este detalle". En alusión a la caída de los precios.

Según Garzón entre enero y noviembre el valor de la oleaginosa en la plaza local fue de $4.464 por tonelada. A julio $4.191 y en marzo de 5.762 pesos.

Si se compara el actual precio con el anterior hay una mejora del 6,5 por ciento. Una ganancia que se diluyó a partir de una inflación que acumuló en los últimos cuatro meses el 6,5 por ciento.

Respecto de marzo, la merma es del 22,5 por ciento. En el tercer mes del año el poroto toco los $5.762. Igualmente este es aún más bajo sobre los visto en el mismo periodo pero de 2016 cuando el valor fue de $6.265. El más alto sigue siendo los $12.847 de 2008 donde la soja llegó a superar los u$s600 en el mercado de Chicago producto de la burbuja financiera.

Se entiende entonces que si la soja tiene un bajo poder de comprar, este repercute no sólo en el productor que por ejemplo no podrá comprar maquinaria o gastar menos en las localidades a donde la actividad esta asentada.

A partir de esto se puede se entiende que si el precio de la soja sigue bajando no contribuiría a generar un clima inversor dado que el negocio es menos rentable. El productor buscará retener y vender lo necesario para hacer frente a los gastos.

Para el director de la consultora Agripac, Pablo Adreani, "en los últimos cinco años se ha ido consolidando lo que yo llamo inflación en dólares de los bienes y servicios, que influyen en el negocio agrícola", con lo cual "si el gobierno no logra reducir las expectativas de la inflación todo se traslada a costos los cuales están medidos en dólares".

El experto pone como ejemplo la situación del maíz. En los últimos siete años, incluyendo 2016, donde el Gobierno eliminó las retenciones, los gastos de comercialización aumentaron 33% en dólares, equivalente a un incremento de u$s122 por hectárea. En el caso de los fletes, el mismo se elevó 44%, pasando de u$s20 a u$s30 por tonelada.

El panorama hoy es complicado. Los valores en Chicago se mantienen a la baja. Aunque en la región está instalado La Niña. Habrá que esperar a enero.