Desde que el viernes pasado las autoridades del BCRA reiteraron que la agenda de una baja de tasas más veloz era más propia de los industriales que de ellos, la tasa de interés de las Leliq cayó casi 4 puntos hasta 48,82%. Incluso cuando la expectativa inflacionaria del REM creció hasta 29,9%. Las compras de reservas explican en parte la aceleración de la caída. Sin embargo, se mantiene la tasa en niveles reales muy altos, incluso para los plazos fijos, y todavía se traduce en un acceso prohibitivo al crédito.

Tal como señaló el director de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, cuando dijo que "el veranito financiero todavía no se ha traducido en mejoras de las variables reales", parecen haber dos realidades bien diferenciadas en la coyuntura. Por un lado la estabilidad cambiaria, y por otro el "inviernito" de las variables productivas, con la industria y la construcción en pleno derrumbe.

Ambas realidades no son independientes entre sí. La tasa de interés de los activos en pesos genera los incentivos para que los distintos actores no se vayan a comprar dólares. Pero también provoca una motivación para que no se consuma ni se invierta. Ahí se enfría el precio del dólar, pero también la actividad productiva.

El director de LCG, Guido Lorenzo, destacó que la baja de la tasa de referencia es más rápida de lo esperado: "Venían con el mensaje de la cautela y ahora le están dando ritmo. Pero me parece que la baja pronunciada responde también al nivel desde el que partió la tasa. Lo cierto es que sigue siendo alta. Hoy un plazo fijo está pagando 37%, que implica un 3% mensual. Todavía es atractivo. Yo creo que la tasa puede llegar a bajar unos 7 puntos más y ahí, a medida que se acerque a 40% se va a ir poniendo preocupante porque el dólar se va a poner más atractivo".

Ahí el BCRA se maneja en una fina frontera: la tasa sigue alta y eso complica a la inversión productiva y al consumo, pero bajarla convierte al dólar en una tentación, justo en año electoral. Hoy, con una tasa de plazos fijos en torno a 40% y una inflación esperada para el 2019 de 32%, según LCG, la tasa real es de 6%. Contra el IPC esperado por el REM la real es de 7,7%. "Sigue siendo alta y atractiva para meterse en pesos y la ecuación es sencilla: si es baja consumo e invierto y si es alta me meto a activos financieros", resumió Lorenzo.

Para el director de PxQ, Emmanuel Álvarez Agis, la cuenta para ver qué tan atractiva es la tasa en pesos se hace contra la devaluación esperada. Mirando eso, observa que la de los plazos fijos sigue siendo una súper tasa.

"Para el carry lo importante es la tasa contra la expectativa de devaluación. La inflación no importa. Y hoy lo que te mantiene al dólar estable es que la Fed se puso generosa con el mundo y que nosotros ofrecemos la mejor tasa de todas. Cambió la dirección del flujo de capitales. Y cuando el flujo revierta la tasa va a pasar a quedar corta. Yo lo que miro es el Rofex, que te da el precio de salida de la bicicleta. Y ahí se ve que los futuros dan menos que una devaluación del 3% mensual. Entonces la devaluación esperada va por debajo de la banda inferior del programa monetario. Por eso estamos viviendo este veranito. Porque la tasa es alta contra esa expectativa", explicó.

Coincidió el analista financiero Christian Buteler, quien sostuvo que "la tasa aflojó más de 20 puntos pero sigue siendo la más alta del mundo", y que la continuidad dependerá de "si el dólar sigue tranquilo". Ahí el fino equilibrio al que se enfrenta el BCRA.