El Gobierno nacional llamó ayer a licitación a lo que será la primera etapa de los contratos de Participación Público Privada (PPP) para mejorar 2.500 kilómetros de ruta en la zona centro del país. En el ministerio de Transporte apuestan al financiamiento por parte de fondos de inversión extranjeros, que ya vienen manteniendo reuniones con funcionarios nacionales.

Este llamado apunta a construir 810 kilómetros de autopistas y 1.494 km de “rutas seguras” que incluirán banquinas pavimentadas, carriles anchos, obras para evitar cruces por localidades, cruces a diferente nivel con rutas importantes y ferrocarriles y circunvalaciones. Asimismo, se añadirán 252 kilómetros de obras especiales y 17 kilómetros de variantes, según informó la cartera conducida por Guillermo Dietrich.

El Gobierno emitirá TPI, pagarés en dólares garantizados con el impuesto al gasoil

Desde el sector privado advierten que el mercado de capitales argentino es muy pequeño como para llegar a financiar estos proyectos, por lo que el grueso de los fondos provendrán del exterior, más allá de que también hay empresas locales interesadas.

El mecanismo del contrato PPP inicia cuando el Gobierno emite un título de pago por inversión, similar a un pagaré, en el que se fija un desembolso en dólares que se cobran en diez cuotas iguales cada tres meses, teniendo como garantía el Sisvial, un fideicomiso financiero que se nutre de la recaudación del impuesto al gasoil, que a su vez está garantizado por el presupuesto nacional.

Los fondos de inversión, por su parte, usarán los TPI para emitir títulos subordinados y así obtener el financiamiento para las obras.

De esta manera, el Gobierno no incrementa su nivel de deuda pública, ya que estos TPI no pueden contabilizarse como tal. “Es una deuda subsoberana”, explicó a BAE Negocios el secretario de la Cámara de la Construcción y experto en contratos PPP, Julio Crivelli.

En tanto, los títulos emitidos por los fondos de inversión cotizarán en Bolsa “como cualquier otra obligación negociable”.

Una vez concluidas las obras, los privados a cargo de las rutas empezarán a cobrar los peajes, aunque funcionarán solamente como agentes de recaudación. Esos fondos deberán girárselos al Estado, que compensará a los operadores por el mantenimiento de los caminos.

Según Crivelli, para este tipo de proyectos la Tasa Interna de Retorno (TIR), es decir lo que arroja el capital invertido una vez que se recuperó el desembolso inicial, debería estar entre el 14% y el 15%. “En un negocio simple, la TIR entre el costo y el precio de venta está entre el 9% y el 12%, el que quiera ganar la licitación debería tomar ese número como referencia”, añadió.

Lo cierto es que en Transporte esperan una inversión de u$s6.000 millones en los primeros 4 años del proyecto, y ya cuentan con el interés de fondos alemanes, estadounidenses, coreanos, chinos, indios, italianos, ingleses, mexicanos, brasileños, españoles, turcos y franceses.

Hasta el momento, no hay ningún nombre que tenga el “número puesto” para ganar la licitación, ya que hay demasiadas variables en juego, como el costo de la construcción y del financiamiento, que depende del banco o fondo de inversión que consiga el privado.

Según los privados la TIR de los proyectos licitados estará entre 14% y 15%

“Las evaluaciones de oferta de esta primera fase del proyecto se realizarán en el mes de marzo, por lo que se estima que los trabajos comiencen en la segunda mitad del año”, adelantaron en Transporte, aunque en el sector son menos optimistas: “estamos muy justos” de tiempo, dicen. “Es muy difícil, esa meta es muy compleja. Los jugadores se van a matar, y eso va a hacer que baje el margen de su ganancia”, razonaban.