Hoy cierra la oferta de canje de USD66.000 millones de deuda externa y, por ende, vence el plazo para que los bonistas acepten el ofrecimiento oficial que incluye un período de gracia de tres años y una quita del 5,4% en capital y del 62% en intereses. Tras una larga pulseada y a dos semanas del deadline que define si el país entra o no en default, hoy se definirá cómo continúa el proceso de reestructuración.

Luego de que el ministro de Economía, Martín Guzmán, abriera la puerta a considerar una contrapropuesta de parte de los bonistas siempre que pase el cuaje en los parámetros de sustentabilidad planteados por el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional, la pelota pasó del lado de los grandes fondos de inversión de Wall Street que, por alta proporción de sus tenencias, tienen la llave para bloquear o avalar un acuerdo.

Los tres principales comités que agrupan a estos fondos ya manifestaron su rechazo a la propuesta. Pero, tal como contó BAE Negocios, hasta anoche no le habían acercado al Ejecutivo ninguna contraoferta concreta.

El Gobierno sí cocechó una importante adhesión de parte de los tenedores locales, que ingresaron más del 70% de sus tenencias, según supo este diario, aunque estas no alcanzan a inclinar la balanza ya que representan poco más del 10% del stock de deuda a reestrcturar. Por lo cual, la clave será si suscriben o no los peces gordos de Nueva York.

Así, en el mercado predomina la idea de que hoy no se definirá la partida. Es decir, que el Gobierno no alcanzará en esta primera instancia el 75% de adhesión promedio para avanzar en el canje total propuesto. Aunque nadie descarta de plano eventuales movimientos de última hora.

Con todo, la expectativa es que la negociación se extienda en las próximas semanas. Desde el Gobierno adelantaron que no extenderán el cierre de la oferta, pero sí sostendrán el diálogo en busca de un arreglo.

¿Qué puede pasar?

Entre hoy y el lunes el Ministerio de Economía informará el resultado de la oferta. Así, se sabrá qué nivel de aceptación tuvo y qué alternativas quedan hacia delante.

De superar el 75% de adhesión en el promedio de los títulos elegibles, el Gobierno podrá activar las cláusulas de acción colectiva (CAC) y por ende arrastrar al conjunto de los acreedores al canje sin posibilidades de litigar en los tribunales de Nueva York o Londres.

Sin embargo, no es la única posibilidad para avanzar. El prospecto legal de la oferta presentada le permite al Ejecutivo realizar una reestructuración parcial en caso de que alcance el piso de adhesión en algunos títulos pero no en otros. Las CAC más exigentes son las de los bonos emitidos en el canje de 2005/2010, que alcanzan el 85%, mientras que en los colocado a partir de 2016 son del 66%.

Si se diera un canje parcial, aquellos que hayan ingresado bajo estas condiciones –salvo los que hayan elegido el bono 2047- tendrán en su cartera nuevos bonos con cláusula RUFO, por la cual si se ofrece algo mejor para los que entren los que quedaron afuera, ellos también lo recibirán.

Otra posibilidad sería la aplicación de un "standtill", es decir, un acuerdo provisorio de algunos meses hasta que pase lo más álgido de la coronacrisis, tal como proponen algunos analistas de mercado, en lugar de una reestructuración definitiva que restaure la sustentabilidad de la deuda, como busca el Gobierno. Hasta ahora, no fue una posibilidad concreta. Ayer se lo preguntaron a Guzmán en Bloomberg y respondió: "No es nuestra intención dilatar la resolución del problema".

Si nada de esto ocurriese, la operación se declarará desierta y las negociaciones continuarán de cara al 22 de mayo y la expectativa estará puesta en si se flexibilizan las posiciones a ambos lados del mostrador.