La confirmación de que el Tesoro echó mano a una parte de las divisas que el FMI había enviado para "fortalecer las reservas" para pagar deuda intranquilizó al mercado. Pese a que unos pocos operadores vieron con buenos ojos que Hacienda accediera a recursos con los que hasta ahora no contaba, la mayor parte lo percibió como una demostración de la insuficiencia de divisas para afrontar los compromisos de corto plazo, incluso luego de del reperfilamiento y del cepo.

Entre el viernes y el lunes, el Tesoro tomó US$1.936 millones de los US$7.198 millones del préstamo que el Gobierno se había comprometido a mantener de forma precautoria en las arcas del BCRA luego de que se confirmara, la semana pasada, la suspensión del desembolso de US$5.400 millones.

En un tuit cargado de ironía, el socio de Delphos Investment, Santiago López Alfaro, describió las operaciones como un "desfortalecimiento de las reservas".

Es que la sangría de reservas, en menos de dos meses se perdieron casi el 30% de las tenencias, acelera los temores de los inversores sobre la proximidad de nuevas cesaciones de pagos.

El analista Christian Buteler sentenció: "Es la confirmación de la gravedad de la crisis. Una cosa es que todos dudemos sobre cuál es la situación del Tesoro y otra cosa es que se confirme, teniendo que recurrir a partidas que teóricamente estaban para no ser tocadas. Cuanto antes empieza a quemar los saldos disponibles, antes empieza a quedarse en cero".