El escenario económico más optimista de acá a octubre, con el que coinciden los analistas en general, es el de una macro tensa pero relativamente estable y con una evolución de la actividad económica en L. Con un dólar calmo y por ende con atraso relativo en su precio, y unas mejoras marginales del salario real y el consumo. Ese escenario coincide con una fuerte presión cambiaria después de las elecciones, gane quien gane. "Va a haber que corregir tarifas y precio del dólar", es la respuesta más repetida.

La jugada del 29 de abril por parte del BCRA, cuando consiguió que el FMI le permitiera vender los dólares, cambió las cosas, ya que hasta ahí la proyección más verosímil era la de una fuerte devaluación preeleccionaria. Aún hay incertidumbre acerca de cuántas de esas divisas va a poder usar y en qué condiciones. Pero calmó las aguas.

Entre economistas coinciden en que, al menos hasta las PASO, habrá tranquilidad en ese frente. Luego dependerá del resultado de las primarias, aunque hay confianza en que el BCRA tendrá poder de fuego para dejar quieto el tipo de cambio. Pero, gane quien gane, después de las elecciones las presiones sobre el dólar continuarán. Y ahí el cálculo, si el precio se estanca, es que hará falta una corrección de al menos 20%. El ajuste se puede postergar pero no para siempre y su velocidad dependerá de cuántas reservas se gastaron hasta octubre.

Las elecciones llegan con un PBI en L y consumo mejorado en forma marginal, según analistas

Lo anticipó el director del CESO, Andrés Asiaín: "En el segundo y tercer trimestre la actividad puede mejorar un poco con el dólar quieto por quema de reservas, congelamiento de tarifas, el efecto de las paritarias, un impulso al consumo a partir de los créditos de Anses y algo de obra pública en PBA y CABA. Pero en el cuarto trimestre vuelven la devaluación y los tarifazos y va a afectar al PBI otra vez".

En parte coincidió el director de LCG, Guido Lorenzo: "Se llega a octubre con relativa calma aunque no hay que subestimar la posibilidad de momentos de tensión sobre el dólar. Nosotros mantenemos nuestra proyección de una fuga de capitales de US$22.000 millones este año, lo cual exigirá intervención del BCRA".

Y agregó: "Se moderó la posibilidad de un escenario electoral caótico. Nosotros prevemos un segundo trimestre con la actividad mejorando 0,5%, un tercero empatando con el anterior y un cuarto sin modificaciones. Esto con un salario real creciendo muy en el margen gracias a cierto atraso cambiario y a la tarifas planchadas. De alguna manera, es una calma algo ficticia. Y es cierto que eso puede implicar devaluar en el cuarto trimestre".

Para el economista jefe de Management & Fit, Matías Carugati, el escenario es similar al figurado por Asiaín y Lorenzo. Dijo: "La actividad se va a recuperar muy tenuemente, con muy poco impacto en el empleo y en forma de L. Hasta agosto lo cambiario va a estar tranquilo y después sí pueden haber presiones. La cantidad de reservas que tenga que gastar el Central va a depender del resultado de las PASO. Si el Gobierno no pierde en forma abultada las primarias, el BCRA podría salir a vender dólares pero sin quemar todas las reservas. Después de las elecciones las tarifas y el dólar tienen que corregir acompañando a la inflación".

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