Las precipitaciones caídas el pasado fin de semana no fueron suficientes para terminar la siembra de soja y maíz. La ausencia de agua se viene dando desde octubre pasado, fenómeno que se incrementará de cara a marzo momento en que se levanta la cosecha. Los modelos climáticos no avizoran nuevas lluvias para los próximos días lo que puede poner en jaque la producción por la caída en los rendimientos por hectárea.

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), señaló que el 70% de la región núcleo recibió menos de 10 milímetros (mm) y "no hay nuevas lluvias a la vista". Además agregó que en el 60% de la zona agrícola apenas cayó 5 mm, lo que no alcanza para destrabar el conjunto de las siembras pendientes.

El trabajo afirmó que hasta el jueves pasado faltaban 95.000 hectáreas de soja de primera y 880.000 hectáreas de segunda, ambos cultivos en suspenso por la falta de agua. A esto se suman 200.000 hectáreas, también pendientes, entre maíces tardíos y de segunda. En esa línea advirtió que "para los próximos dos meses será difícil que los montos de las precipitaciones alcancen las expectativas".

Desde el Instituto de Clima y Agua del INTA, su director Carlos Di Bella reconoció que "en gran parte de la región pampeana hay un alto déficit de agua lo cual siguió en noviembre y las perspectivas para los próximos tres meses son bastante inciertas, pero la tendencia indica que las lluvias estarán entre lo normal o por debajo de lo normal".

Hoy y sobre estimaciones de Agroindustria, la soja se acercaría a las 53 millones de toneladas, es decir 2 millones menos que la campaña pasada. Sin embargo, los privados sostienen que la cosecha estaría en los 51 millones, si se toma este último como base y viendo la posibilidad de pocas lluvias, el panorama no es alentador.

En el caso del maíz, la producción sería de 51 millones de toneladas, pero como con la oleaginosa, si hay pocas lluvias los rendimientos se reducirían. El cereal fue el cultivo mas elegido por el productor en desmedro de la soja.

Manteniendo los números oficiales, entre ambos cultivos los ingresos para 2018 ascienden a $28.000 millones.